23/09/2007

El María Moliner, que no me lo toquen

Hola. Ya no puedo más. ¡Por favor, que dejen de tocarme el Moliner!. Es que ya vale. Vamos a ver: Doña María Moliner se pegó quince años de su vida haciendo un diccionario modélico sin ordenador, escribiendo una ficha para cada palabra con una Olivetti pequeñaja. imagenEl resultado no sólo fue un inventario de términos sino una declaración de amor a la lengua española y, sobre todo, a la lengua que usa la gente. Bueno, pues el tema es que, muerta doña María en 1981, ya se han hecho 2 revisiones. La última, sólo 9 años después de la anterior.
        Veo ahí razones comerciales más que lingüisticas porque el lenguaje que se usa hay que dejarlo posar antes de fijarlo en un diccionario y más todavía, en uno tan singular. Flipo con la nueva definición de "matrimonio". Doña María había escrito: "Unión de un hombre y una mujer, legalizada con las ceremonias y formalidades religiosas o civiles establecidas, para constituir una familia". Bien, pues en esta última edición, se sustituye "un hombre y una mujer" por "una pareja humana". Y lo que hace flipar es que pongan "humana". Quizá quieran decir que no es una "pareja de animales", pero no haría falta porque los animales, si bien forman familias, sobre todo en las pelis de Disney, son muy malos con "las formalidades civiles o religiosas", o sea, con el papeleo, como ellos mismos reconocen. Es verdad que "una pareja" es un término ligeramente impreciso porque también decimos "una pareja de candelabros", pero los candelabros son incapaces de formar una familia. Que sí, que lo de "pareja humana" da risa.
        Además, los revisionistas han añadido palabras de Internet, como "buffer", un tecnicismo que aquí, en mi bloque, no usa nadie. Y, encima, "buffer" suena mal (¿como si se refiriera a "una porción de gases intestinales..."?, con perdón) Y doña María detestaba las palabras malsonantes. Un abrazo a los de Paniza, donde nació la admirable filóloga. Y a ver si montamos una plataforma para que no nos toquen más el Moliner. Nos vemos.

¿Se debe intervenir en un diccionario de autor? ¿Se deben modificar las definiciones que el autor escribió en su tiempo? ¿Qué diríamos si cada 10 años un equipo de escritores modificara "100 años de soledad"? ¿Significa "modernizar" meter palabras de la tecnología, que muy probablemente serán más duraderas en un diccionario que en la propia tecnología? ¿Existirá "buffer" dentro de 5 años? ¿La gente dice "una pareja humana" o "dos personas"? Me surgen muchas preguntas ante esta revisión del querido Moliner.

Este artículo pertenece a la sección "Culturland"