04/11/2007

Impulsos

Hola. Es la primera semana de noviembre y los supermercados ya tienen estantes repletos de turrones. Es el mensaje subliminal, lleno de tradición y mercadotecnia, con que se nos lanza la señal al cerebro de que ya es Navidad y de que ya podemos lanzarnos al consumo desenfrenado. Es más que probable que en alguna casa ya se esté comiendo turrón de yema mientras se ve la tele. Y en caso de que se esté viendo "Cuéntame cómo pasó", la contradicción en los hábitos sociales es notoria. En esa serie, cuya acción transcurre ahora mismo por 1975, no se come ni un trozo de turrón hasta la Nochebuena. Pero han pasado más de 30 años y las cosas son como son: por muy poco, la Navidad no empieza justo a continuación de las rebajas de verano. El tema es que hay que estar siempre comprando. Esta consigna parece que es seguida mayoritariamente por el españolito medio, al menos según una encuesta entre 5.300 directores generales, recogida por la revista "Impactos". Estos tiburones con traje, que nos controlan al milímetro, nos definen mayoritariamente como "consumidores impulsivos" y sólo un 8% de ellos piensa que somos "consumidores racionales". Y lo que llama más la atención de este estudio son los factores que influyen en nuestras compras. En primer lugar, figura "el estado de ánimo". Mi vecina Visi, precisamente, lo comentaba el otro día. Decía que ya no seguía ningún régimen para adelgazar porque le entraba "como una tristeza" (más bien sería "como un mal café", conociéndola) que le hacía comprarse cosas que no necesitaba. "Total, que cada kilo que pierdo me sale por un pico." O sea, que prefiere estar gorda "para ahorrar". Y Jorge, el quiosquero, reconoce que gasta más la semana que pierde el Zaragoza... "Si gana, me conformo con unas cañas en el bar con la peña". Es curioso pero para cada encuesta rimbombante que sale en la prensa, hay siempre un ejemplo práctico aquí, en mi bloque, y ¡vaya si nos conocen los directivos! Demasiado bien, me parece. Nos vemos.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"