09/12/2007

Mortadelo y Bardín

Hola. Mortadelo acaba de cumplir 50 tacos sin parar de correr, cambiando de disfraz y aguantando el mal genio de Filemón. Una vida estresante, la verdad, pero él sigue ahí, increíblemente ingenuo y optimista. En sus aventuras, es sorprendente la cantidad de acción que contiene cada viñeta, enfatizada por un inagotable catálogo de onomatopeyas: ¡Ouaaaargh!(al caerse por una alcantarilla), ¡kronch! (al ser aplastado por una piedra) o ¡ptaf! ¡plonk! ¡badaboum! (al recibir golpes diversos), o sea que estas historietas están llenas de movimiento y de ruido, porque nacieron en un mundo sin televisión. Han pasado 50 años, que son los años que van del triunfo del tebeo al triunfo del cómic. imagenHa habido todo un cambio de concepto y la historieta, de ser material de entretenimiento barato para niños y adolescentes, ha pasado a ser afición cultural para adultos enrollados. Al final, el nuevo tebeo se ha convertido en un género serio y así lo ha sentenciado el Ministerio de Cultura concediendo este año, por primera vez, el Premio Nacional del Cómic.
       El premio, 15.000 euretes, se lo ha llevado Francesc Capdevilla, que firma como Max, por su libro "Bardín, el superrealista". Sinceramente, servidor no conocía a Bardín, un personaje cabezón y filósofo que recorre un mundo disparatado con absoluta naturalidad. En las nubes o bocadillos, hay referencias a Dalí y a Buñuel mientras que los dibujos a veces recuerdan las historietas de los años 50 y otras veces se convierten en ilustraciones sin texto, en puras imágenes de artista. Y si Mortadelo se enfrentaba a bandas de cacos, Bardín se enfrenta "a sus propios demonios". No, no está bien comparar las historietas de Max con las de Francisco Ibáñez pero ¿son tan diferentes como parecen? ¿Es real el universo de Mortadelo? Nadie diría que lo es. Ciertamente, Mortadelo es alocado y Bardín, reflexivo pero los dos intentan sobrevivir, ya sea disfrazándose o soñando, en un mundo que no aceptan. Como tantos de sus lectores. Nos vemos.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Culturland"