20/01/2008

La rosquilla como futuro

Hola. El tema de hoy es la adicción al futuro. La pregunta es ¿cuándo nos hicimos adictos? Pues todo empezó con el mando a distancia de la tele. Hasta entonces, el futuro era ciencia-ficción y desde el momento en que lo tuvimos en nuestra mano como algo tangible (¡un milagro ocurría siempre que apretábamos una tecla!), no hemos querido soltarlo. Internet es una revolución social pero el mando a distancia fue una revolución mental. Y de ahí que ahora estemos devorando constantemente lo que está por pasar. El presente ya no interesa y, por eso, la palabra de moda es "después". ¿Qué será del mundo después del petróleo? ¿Qué será del Partido Popular después de Esperanza Aguirre? ¿Qué será de Zaragoza después de la Expo? Para algunas cosas no hay respuesta pero para otras, sí: después de la Expo, Zaragoza será un dónut.
       imagenHablemos de rosquillas: un dónut es una rosquilla americana de perfecto diseño, nada que ver con las de anís que freía mi madre, que salían deliciosas aunque chungas de forma. No sigo por aquí, que esto nos llevaría a la magdalena de Proust y este tema no es sentimental sino urbanístico. El dónut como metáfora señala un futuro en el que la Zaragoza de siempre será el agujero de la rosquilla porque el comercio, la juerga, el follón y la vida misma estarán alrededor de esta antigua ciudad. La "cavidad del centro" será un parque temático para que los habitantes del dónut recuerden su identidad cultural; la gente vendrá de la rosquilla al "agujero" a pasar el día disfrutando de palacios árabes del s. XI, basílicas del XVIII y murallas auténticas (¡ojo, auténticas!) de tiempos de los romanos. En fin, en mi bloque anda el personal angustiado porque a nadie le mola vivir en un agujero. Personalmente, tuve unos años en que me aficioné al dónut, tanto al clásico como al de chocolate, y ahora es que no puedo ni olerlo. Nadie nos dijo que el futuro sería así cuando usamos por primera vez el mando a distancia. En fin, que pasen un buen día. Nos vemos.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"