27/01/2008

El misterio del autobús

Hola. El otro día mismamente estaba pensando yo en las caras de Bélmez. Bueno, ya saben, en un pueblo de Jaén aparecieron unas caras, que recordaban la de Cristo, en las paredes de una casa a principios de los 70. Inexplicablemente, se montó un pollo tremendo con ese tema. No sé, a mi me parece de lo más normal que aparezcan caras en las paredes. Recuerdo que, de crío, una de las maneras de matar el aburrimiento era descifrar las figuras, ya fueran de humanos o de animales, que había en las nubes lentas del cielo de agosto. Y en aquellas tediosas siestas veraniegas era todo un alivio encontrarse con un desconchón en el techo que podía recordarnos un árbol, un lagarto o una anciana encorvada. La gente califica de extraordinaria y misteriosa cualquier cosilla de nada.imagen
        Más de lo mismo: esta semana han aparecido unas fotos de Marte en las que se ve a un señor tomando el sol en un desierto. Para mí, que es una barca varada, destrozada por el viento. Pero el asunto me retrotrae a un viaje de estudios que hice con los del instituto a Mallorca; nos llevaron a las cuevas del Drach. Allí, el guía nos señalaba las estalagmitas y nos decía: "Observen a la izquierda un cervatillo y, a su lado, a un hombre que parece estar haciendo sus necesidades". Era guay pero, eso sí, no era paranormal; era carbonato cálcico.
        En cambio, a cosas realmente inexplicables nadie les presta atención. Por ejemplo, a lo que está ocurriendo desde hace un año en el transporte urbano de Zaragoza: Después de esperar como unos quince minutos en la parada, aparece un autobús lleno hasta los topes y detrás, dos vacíos. La cara de los que esperan es de un estupor temeroso. ¿Qué ha pasado con los viajeros que deberían ir en los autobuses vacíos? ¿Han sido abducidos en el mismísimo triángulo de las Bermudas? Y los conductores de esos autobuses fantasmagóricos, ¿no pertenecerán a otra dimensión? El tema es inquietante y nadie da la más mínima explicación. No me da corte decirlo: para alcalde, propongo a Iker Jiménez. Nos vemos.

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"