10/02/2008

Sobre la sencillez

Hola. Confieso mi simpatía por Alberto San Juan, último Goya a la mejor interpretación masculina protagonista, pero he de aclarar que mi simpatía no se debe a que sea un buen actor sino a que me recuerda mucho al progre que yo fui. imagenCuando recibió el Goya, después de dedicar el premio a sus padres, pidió la disolución de la Conferencia Episcopal. Es muy típico del progre ese intento de simplificar, mediante eslóganes, las cosas más complicadas. La Conferencia Episcopal, admitámoslo, es algo tan complejo que es indisoluble. El podía, por qué no, haber pedido la disolución del Euribor, pero no creo que el sistema bancario europeo esté por la labor. El Euribor, ya lo saben, también es algo muy enrevesado. Y si la Conferencia Episcopal es así, pienso que, por otra parte, el mismo Dios es todo lo contrario, o sea, muy sencillo. Esto puede corroborarlo cualquiera que rece. Ahora mismo, acabo de leer un reportaje sobre el día de Santa Águeda en el que se pregunta a una zaragozana cómo lo ha celebrado. Responde que rezándole a la Santa para rogarle por una hija suya que tiene cáncer. Me imagino perfectamente el diálogo entre Santa Águeda y esta mujer, que habrá consistido en una conversación de palabras justas, emotivas y claras con las que las dos se habrán entendido a la perfección. imagen
        Y hoy, de nuevo, he tenido una mañana complicada, empezando por un viaje en un autobús tan atiborrado que no he podido bajarme en mi parada. Poco después, cuando iba a pedir a gritos la disolución del sistema de transportes urbanos y, en el mismo pack, del Ayuntamiento, ha venido a verme al curro Enrique Pellejer, que fue alcalde de su pueblo y sigue siendo poeta. Me ha traído nueces de Montalbán. Son nueces redondas, con manchas, de sabor intenso. Se lo he agradecido mucho pero, más que por las nueces, por esa luz de sencillez que me ha regalado: el campo de Teruel, el frío soleado de febrero; él, entre nogales. Y, así, felizmente, las cosas simples me han arreglado el día. Nos vemos.

Como poeta, Enrique Pellejer Calamar es autor de "Y la rosa se queda hasta la muerte" y de "Libro azul", siendo uno de los nombres clave de la "Generación del 65". Profesionalmente, ha dedicado toda su vida a la enseñanza y ha sido alcalde de Montalbán (Teruel).

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"