24/02/2008

Sebarcevilla

imagenHola. La velocidad no es otra cosa que la medida del espacio que recorremos en una unidad de tiempo y hoy el tema es la velocidad de los trenes, que es algo muy objetivo puesto que hay un reloj grande en la estación de salida y otro igual de grande en la de llegada. Otra historia es lo que pase dentro del tren, que va lleno de personas humanas llamadas viajeros. El corazón de los viajeros del AVE es una máquina alterada por múltiples reacciones subjetivas no reconocibles, entre las que destaca la provocada por una verdad indiscutible: cada uno de ellos ha vivido lo suficiente para recibir otro regalo de futuro.
       Existe la percepción de que el futuro es una cosa que nunca se puede alcanzar con la mano y el AVE nos ha venido a demostrar que no es así. Viajamos a más de 300 km por hora, mientras hablamos por teléfonos sin cables y navegamos por el mundo con Internet. ¡El tema es la tecnología, estúpido!, me grita alguien detrás de mi, parodiando a un feroz ejecutivo de Silicon Valley. No, no puede ser sólo tecnología. No, tampoco se puede hablar sólo de Dios. Pero cuando se encendió por primera vez una bombilla incandescente, cuando se oyó el primer programa de radio o se voló por encima de las nubes a través de un océano, tuvo que sentirse, en el interior de mucha gente, un temblor emocional difícil de explicar, como ocurre con todo misterio.
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        Ha sido noticia toda esta semana: el tren de alta velocidad ha unido Madrid y Barcelona en 2 horas y media. "Las dos grandes urbes españolas más cerca que nunca", se ha leído en los periódicos más serios. Me temo que la noticia esté manipulada aunque sea sin querer. La noticia real ha sido que de Barcelona a Sevilla, del norte al sur de España, la distancia de 1.200 km se recorre en poco más de 5 horas. O sea, que este regalo de futuro que es el AVE llevaba dentro un regalo de pasado: todo un país sin barreras, sin límites, sin fronteras ficticias. ¡No sólo es tecnología, estúpido! Emocionante. Nos vemos.

Este artículo pertenece a la sección "Las noticias me matan"