18/05/2008

Juanjo Sáez sin faltas

Hola. Hace tiempo que quería escribir sobre Juanjo Sáez, que es un adulto que dibuja como un niño, o sea, como el niño que ya no es porque va por los 36 tacos, más o menos. Resulta que yo tenía unos amiguetes artistas que me hablaron de Juanjo y de un libro suyo llamado "Viviendo del cuento". Me hablaron tan bien que me lo compre para mi cumple. Bueno, uff, la verdad es que me pillé un rebote tremendo porque el libro está lleno de faltas de ortografía. Soy de los que piensan que escribir el castellano sin faltas no es una opción sino una obligación. Juanjo va de guay pensando algo así como "¡Fíjate qué tío tan natural soy que escribo con muchas faltas y no me da vergüenza ni nada!" En fin, ¿debe uno presumir de sus carencias educativas?, me pregunto. Mi punto de vista es que "tuviera" y "debió" son palabras del castellano mientras que "tubiera" o "devio" son de otro idioma. Es verdad que el estilo de Sáez parece muy fresco y tiene un aire de descuido, con tachones y rectificaciones, que lo hacen muy atractivo pero la espontaneidad sin faltas de ortografía sería absolutamente la misma y permitiría disfrutar plenamente de esa mezcla tan suya de humor, ternura y lucidez.
       imagenEl caso es que en su segundo libro, titulado "El Arte. Conversaciones con mi madre", parece que me hubiera leído el pensamiento y respeta la ortografía del castellano como debe ser. Es un libro maravilloso, que lees con una sonrisa permanente, en el que el artista habla con su madre de muchas cosas aunque de arte principalmente. Hablar con una madre suele ser una tarea llena de obstáculos emocionales, pero ellos dos hablan de Picasso o de Chillida, del arroz con leche o de los museos, de la sencillez o de los papanatas, con toda franqueza. El caso es que, ahora que ya sabe que "deber" es con b y no con v, hay que reconocer que Juanjo Sáez casi escribe mejor que dibuja. Lo demuestra con creces en este libro tan recomendable para quien quiera entender de arte y/o de madres. Nos vemos.
       

La verdad es que muchos ilustradores y dibujantes nacidos en los 70 se sienten muy identificados con Juanjo Sáez, especialmente con la actitud ante la vida y el arte del personaje que él ha creado de sí mismo. Una de sus características es el enfrentamiento estético, si no ético, con Jordi Labanda, autor de un un mundo pulcro, chic y marquista, que se ha hecho omnipresente. Aunque Labanda ha facilitado la entrada en el mercado de los jóvenes ilustradores, parece que ahora todos le tienen ganas. De todas maneras, el éxito de Sáez está totalmente justificado pues su mundo narrativo es cada vez más interesante y la adecuación de las ilustraciones al texto puede calificarse de modélica. Creo que acaba de publicar un nuevo libro y de montar una editorial; consúltese su página web.
       
       COMENTARIO de Ángel Hernández (19/05/2008):
       Totalmente de acuerdo, pero "respeta ahora la ortografía del castellano como debe de ser" estaría más correcta si el "debe de ser" se convirtiera en un "debe ser". ¿De acuerdo? Un cordial saludo.
       COMENTARIO del autor:
       El María Moliner, en su ultima edición, dice lo siguiente con respecto al verbo DEBER: "Deber de" significa que hay indicios de que ocurre lo que expresa el verbo que va a continuación; por ejemplo: "No debe de haber nadie en casa". El mismo diccionario dice que es incorrecto, aunque no raro, emplear con el sentido de obligación "deber de" como en "Debes de hacerlo". Es este uso incorrecto precisamente el que yo he empleado en mi artículo. Espero no volver a cometer el mismo error.
       COMENTARIO de Rodolfo Serrano Casao (18/05/2008):
       "Leo asiduamente sus pequeños, pero muy gratos, artículos.
       Hoy, en su "Juanjo Sáez sin faltas" he aplaudido lo de "... soy de los que piensan que escribir el CASTELLANO sin faltas no es una opción, sino una obligación...", y lo he aplaudido salvo lo de nominar a nuestra lengua, las tres veces que lo hace, como castellana; y, claro que no es una falta gramatical, pero a mí, mi apreciado articulista, me sienta fatal... Porque cuando se elude o se arrincona la palabra más representativa y genuina de nuestra habla, la de española, me entristece sobremanera.
       Y lo siento porque, como aragonés, me veo tan español y me encuentro con nuestro idioma ESPAÑOL tan integrado con todos mis connacionales que el dar el nombre de "castellana" a esta lengua española universal, que nos honra a todos nosotros y que nos aglutina y funde en un todo indiviso (hasta la fecha), me produce verdadera desazón."

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Culturland"