20/06/2008

Agua digital

Les juro por lo que más quiero que el Ebro que pasa por debajo del pabellón-puente de Zada Hadid es de verdad; es decir, que lleva agua de la de siempre, de la que moja. Estaba ahí ya cuando yo era niño. imagenDe niño, el Ebro era mucho más grande que ahora y era navegable en piragua. El club Helios tenía un merendero desde el que veías el Pilar y a gente pescando en las riberas. Las señoras comentaban que los peces del río eran muy bastos, despreciando la pesca como deporte, mientras los críos, para distraernos del tedio de la siesta obligatoria, mirábamos las piraguas de color naranja abrir definidos surcos en aquel río de café con leche. Bueno, corto ya, que puede parecer que me pongo sentimental cuando lo único que quiero es demostrar que el Ebro es hoy el mismo río que ha sido siempre. Dicho de otra manera, NO es una proyección ni una imagen de tropecientos mil megapíxeles en una pantalla TFT.
        Dejando el río aparte, creo que el 80% del agua de la Expo está reproducida digitalmente o simulada de muy diversas maneras; o sea, que es de mentira. En el Centro de Visitantes, cuando cruzas una cortina de tiras de plástico, suena como una cascada; en el pabellón de Aragón, hay partes del suelo que cuando las pisas se convierten en charcos; en el de Suecia, todo está cubierto de nieve, jajá, pero sólo es una moqueta de Ikea y cien ejemplos más que se podrían dar. Son recreaciones tecnológicamente perfectas del agua, tan perfectas que luego los visitantes se hacen un lío y ya no distinguen entre la que moja y la que no. En el pabellón de Polonia, que es chachi-piruli, una señora se ha caído delante de mí en un canal con agua de la buena porque creía que era un cristal espejado y ha puesto el pie encima. No te digo nada la que se ha montado y, lo que más duele, a los que estaban alrededor les ha dado mucha risa. Hay que mirar al suelo, lo primero, y no fiarse del agua de la Expo, que no siempre es falsa. A lo que iba, el Ebro es de verdad; de eso, estoy seguro.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "EL GRIFO los artículos de la EXPO2008"