05/12/2004

Una estrella con bigote

Aznar nos mira. Aznar chupó once horas de cámara sin pestañear. Sólo se levantó dos veces a hacer pis y mantuvo el nudo de la corbata impecable y es que hasta la corbata le tiene miedo. Desde la tele, Aznar me miraba mientras yo estaba tomándome un yogur y el yogur se me quedó parado en medio del esófago cuando él levantó la voz. El caso es que en el telefilm vergonzante en que se han convertido las investigaciones de la matanza de Atocha, Aznar se ha reservado un papel de estrella al estilo de Hollywood. Durante toda la película se está hablando de él, creándose una expectativa creciente en el espectador. Al final aparece, como Marlon Brando en "Apocalypse now", se hace un silencio profundo, y él va y se come a todos. Las estrellas de cine no tienen que convencer, eso queda para los secundarios; las estrellas han de fascinar. Y ese es el tema: hasta su comparecencia ante la comisión, Aznar era un político discutido; a partir de ese momento, Aznar se ha convertido en una estrella mediática.
       Además, los dioses le han escrito un guión clásico y excelente: mientras él hace de un héroe víctima de las maquinaciones de los malos, los malos hacen de tontos en escenas de comedia: por ejemplo, el superjefe de los servicios diplomáticos mete la pata hasta el cuello en un programilla de televisión, contando chismes de estado. Los espectadores ríen desconcertados porque nadie espera que un ministro de asuntos exteriores sea tan patoso, aunque se haya tomado (un suponer) una copita media hora antes. Otro ejemplo, en una escena que transcurre en el parlamento, 18 adversarios de Aznar no acuden a una votación para el proyecto de reforma de la ley judicial. Quizás porque se han dormido, porque están esquiando o porque, ejem, están haciendo manitas con la amante. El caso es que este telefilm fue seguido por 2.500.000 espectadores y ha supuesto la consagración de Aznar como estrella de la pantalla. Nadie se lo esperaba

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Las noticias me matan"