Vendedor de vinilos, coleccionista de soledades

Narrativa. Alta Fidelidad. Nick Hornby. Traducción de Miguel Martinez Lage. Ediciones B. Barcelona, 2000. 350 páginas. 2.600 pesetas
       La sosería y la falta de garra de la película de Stephen Frears Alta fidelidad no debe hacernos olvidar que se trata de la versión de una excelente novela de Nick Hornby. Este autor se dio a conocer con Fiebre en las gradas, la historia de un niño que aprende a hacerse adulto asistiendo a los partidos de su equipo favorito, el Arsenal. Esta historia apasionada de una obsesiva afición tuvo su segunda parte en Alta fidelidad, en la que un treintañero inmaduro (Rob) llena su vida con el coleccionismo impulsivo de vinilos, las pintas de cerveza con los amigos y su tienda de discos viejos. Pero a su tienda no entra nadie y las mujeres abandonan su corazón con terrible frecuencia. Y ahí está él, bastante desesperado, haciéndose la víctima con un humor que le convierte en una réplica inglesa de Woody Allen. Nadie mejor que Hornby en el retrato del hombre que quiere tener veinte años para siempre. Una pena que Frears haya prescindido de los dos episodios más brillantes: uno, cuando Rob se niega a comprar por 1.000 pesetas una colección que vale millones, puesta a la venta por una esposa despechada, y otro, el fin de semana en casa de sus padres. En la inevitable comparación de película y novela, tenemos un hermoso ejemplo de que, a veces, una palabra vale por mil imágenes.
       *Si te ha interesado este artículo, puede que te interesen estos otros
       Alta fidelidad

jmheraldo@hotmail.comEl País | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Escritores anglosajones"