07/08/2008

Naranjo en flor

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       Hola. Otra vez lo mismo: la Expo es demasiado grande para mí. Comprendo, por supuesto, que si en una casa esperas 60.000 visitas al día, el salón tiene que ser enorme. Pero por mucho que entienda la necesidad de sus dimensiones, sigo buscando obsesivamente espacios a mi medida para poder descansar, sobre todo, mentalmente. Acabo de encontrar uno en el macropabellón de América Latina y me atrevo a asegurar que los límites que cercan ese espacio de intimidad, que ya es mío, son exclusivamente sonoros. Los ha establecido una mujer argentina de 23 años que se llama Georgina Zgaib y toca el chelo. Si necesitan que la describa, les diré que parece tener esa extraña fragilidad de los verdaderamente fuertes; la tranquila pero firme determinación de los que salen adelante. Es rubia y pálida e impone un silencio natural cuando abraza el chelo para interpretar tangos de Gardel o de Piazzola.
       Georgina es de la provincia de Mendoza, que es famosa por sus vinos. No puedo imaginarme a esta chelista menuda en ese país tan grande. ¿Saben que en la Argentina continental caben once millones de expos? Pienso que es precisamente por culpa de Argentina, que ha acaparado tanto espacio, por lo que luego hay países diminutos como Andorra o San Marino. Es una teoría. Mi teoría, claro.
       Si se hiciera el mundo de nuevo, creo que habría que destinar un planeta únicamente para Argentina; molaría ese planeta cubierto de praderas y de ciudades de neón; y lleno de futbolistas y poetas que hablan español con acento italiano y que cantan cosas como estas:
       
       "Primero hay que saber sufrir,
       después amar, después partir
       y al fin andar sin pensamiento...
       Perfume de naranjo en flor,
       promesas vanas de un amor
       que se escaparon con el viento."
       
       Canto para mí esa letra mientras oigo a Georgina Zgaib tocar su chelo con brío y delicadeza. Con su música me he hecho una habitación pequeña con vistas a un río de plata: tiene las paredes de tango y una botella de vino mendocino en la despensa.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "EL GRIFO los artículos de la EXPO2008"