17/08/2008

La luna es cool

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       imagenPasada la media noche, la Expo acoge, sonriente y generosa, a gente no nacida antes de 1980. Pero, cuidado, en el Balcón de las Músicas, a esas horas, no basta con ser joven; también se exige estar en el secreto de las últimas tendencias, pertenecer a una minoría de enterados en las corrientes musicales que suenan en baretos de Londres, Barcelona o Berlín. La Expo se abre, con nocturnidad pero sin timidez alguna, a la "escena cool".
       Hola a todos, que no lo había dicho antes. El tema es lo "cool". Como pasa con todas las palabras que se ponen de moda, a ésta se le ha perdido el respeto. Y eso no se puede consentir porque las palabras tienen un origen, un significado y un uso y "cool" puede presumir de tener un pedigrí de muchísima categoría. En principio, fue un término utilizado por los negros de Estados Unidos en el sentido de "tranquilo" ("keep cool, boy", más o menos "tranqui, tío"). En los años 50, pasó a designar una nueva corriente de jazz, encabezada por el músico Miles Davies, que era más calmada y fría que la anterior, el "bebop", y que se propagó por los clubs de la costa Oeste. En esos clubs acababan el día, con sobredosis de bourbon, Jack Kerouack y sus amigotes. Este pavo escribió "En la carretera", una novela que marcaría a varias generaciones y que señalaría unas normas de estilo, tanto de imagen como de conducta. Porque lo "cool" es una actitud, una manera de moverse por la vida. James Dean es cool, aunque no llega a la altura del trompetista Chet Baker cuando es fotografiado por William Claxton y, en mujeres, la imagen más genuinamente cool es la de la actriz Jean Seberg en la película francesa "Al final de la Escapada" (Godard, 1960). Lo importante, sobre todo, es mostrar cierta despreocupación por uno mismo (un cuidado desaliño, por ejemplo) y manifiesto desdén por todo lo que está fuera de onda; un tipo "cool" no se entusiasma fácilmente.
       A partir de la media noche, la escena cool de la Expo se llena de muchachas con camisetas negras de tirantes y de pavitos con chivita. Bailan, vuelan y se diferencian con una música que alguien muy enterado ha traído desde casi secretos locales del mundo hasta Zaragoza. No sé si he hecho bien contándoselo. Nos vemos.

Este artículo pertenece a la sección "EL GRIFO los artículos de la EXPO2008"