19/08/2008

Me llamo Bond, Jane Bond

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       En una lujosa mansión en el norte de Inglaterra, el actor D.C. bebe una copa de sherry en compañía de un productor japonés. Éste le cuenta un poco por encima la nueva aventura de James Bond. "Rodaremos en Zaragoza, está decidido". D.C. guarda silencio y pregunta: "¿Y quién es la nueva chica Bond?" "Te encantará. Es una rubia española, E.P., explosiva, te aseguro. Hace de una profesora que investiga sobre los mejillones cebra. Tú tienes una pelea espectacular en una de las telecabinas que cruzan el Ebro, caes al río y en ese momento pasa ella en una zodiac y te salva. A partir de entonces, os hacéis inseparables. Además, tenéis una escena tórrida en las Termas Romanas. Y también hemos contratado a L. W., una morena de belleza gélida. Hace de novia del malo; de la que muere pronto, vamos". D.C. da un sorbo a su sherry y, después de un largo silencio, exclama: "¡Genial! Nunca diré no si el rodaje es en Zaragoza o en Venecia; lo tengo muy claro".
        No, esto no ha sido así. Les he engañado; no me estoy portando bien, lo reconozco. Ahora les cuento cómo ha sido esta historia realmente, no se me vayan. En una casa al norte de Londres, que muestra evidentes signos de abandono, el actor D.C. bebe su cuarta cerveza mientras ve por la tele un partido de rugby. D.C. lleva años apartado del cine, desde que la productora decidiera matar a James Bond y sacarse de la manga a una hija secreta de éste, Jane (interpretada por la americana A.J.) porque se averiguó que el 90% de los espectadores de este tipo de películas eran mujeres. De repente, suena el móvil; es una llamada de su representante: "¡Daniel, tengo un papel para ti en la nueva aventura de Jane Bond, que se rueda en Zaragoza! Haces de novio de la mala; del que muere pronto, vamos." "¿Y cómo muero?, me gustaría saber" "Tienes una pelea espectacular en una telecabina sobre el Ebro; caes al río e inmediatamente se te pegan a la cara y al cuello cientos de mejillones cebra. Y te dejan seco. Sólo un inconveniente: la productora ha dicho que no hay presupuesto para un doble. Bueno, ¿qué? ¿aceptas?" D.C. se mete otro trago de cerveza, eructa (con perdón), y dice: "Por supuesto. A Zaragoza y a Venecia siempre hay que volver."

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "EL GRIFO los artículos de la EXPO2008"