31/08/2008

Ósmosis francesa

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       Hola a todos. Aquí, mirando la fachada del pabellón de Francia, que es como un álbum con fotos que el personal ha enviado, eso sí, con una condición: en la foto ha de verse agua. No me enteré a tiempo, pena, porque habría mandado una que tengo muy chula tirándome al mar desde un patín en la playa de Calafell-sur-Mer (Tarragone). Si la hubiera mandado, ahora estaría diciéndoles a mis compañeros de cola, unos 120 más o menos: "Ese de ahí, el que lleva meyba de rayas, soy yo". Me pierde el afán de protagonismo, sí, pero también tengo conciencia medioambiental y lo demuestro sufriendo en mis carnes, voluntariamente, la ósmosis inversa. En el pabellón francés, llegas a un sitio en el que te dicen: "Bonjour, usted es agua de mar" y te lo crees y te sometes al proceso de la ósmosis, que es algo así como una presión muy fuerte que se ejerce sobre el agua salada, previamente filtrada, para que pase a través de una membrana semiporosa y deje la sal detrás. Te metes en un túnel y dos grandes rodillos neumáticos te presionan todo alrededor para eliminar la mucha o poca sal que haya en tu cuerpo. La presión que siento es tan fuerte en la zona michelín que tengo un pensamiento realmente molesto: cuando acabe la Expo, habrá que ponerse a dieta; que no se me olvide.
       Hola otra vez, sigo en Francia pero ahora delante de un paisaje frondoso y húmedo: un valle que desciende hacia el agua atlántica, quizá de la región de Aquitania. En Aquitania está Arcachon, donde puedes ponerte morado de ostras (acompañadas de vino blanco y pan de centeno); las ostras, afortunadamente, no han pasado por ninguna ósmosis y conservan un suave sabor a océano. imagen Seguro que Carla Bruni come ostras de Arcachon todos los días. Echo en falta a Carla Bruni aquí, en el pabellón. Por si no lo saben, estoy hablando de una cantante que ha triunfado tanto, tanto, que ahora vive en la casa más bonita y más grande de París. Me la imagino sonriendo, sometiéndose a la ósmosis inversa, haciendo cola delante del pabellón de Francia como uno más. Allí, en la fila, yo le señalaría mi foto en la playa de Calafell-sur-mer: "Mira, Carla, ése de ahí, el que se tira al mar desde el patín, soy yo".

Este artículo pertenece a la sección "EL GRIFO los artículos de la EXPO2008"