01/09/2008

Me quejo, luego existo

imagen
       Hola. Quiero escribir un articulillo sobre los que están siempre quejándose en la Expo, porque ahí hay temazo. Pero lo primero de todo es pensar en el título. Se me ocurre "La queja como arte"... No, lo abandono, es un pelín rimbombante. A ver este otro: "Elogio del quejica". No, tampoco es bueno; es demasiado irónico. Creo que ya lo tengo; lo voy a titular "Me quejo, luego existo". Sí, es un título cxjxnxdx, con un componente filosófico que va a dar un aire de seriedad a esta sección, con nombre de manual de fontanería, que no le vendrá nada mal.
        Mi interés por el tema viene del día siguiente a la apertura de la Expo. Iba yo caminando, sorprendido y emocionado por lo que estaba viendo, cuando casi tropiezo con un caballero que llevaba un polo amarillo con un cocodrilo y que iba acompañado de su señora (digo yo que sería su señora), una rubia con un polo azul sin cocodrilo. Ambos estaban parados y él, inclinado hacia delante, señalaba una baldosa del suelo. "Está suelta", decía en voz alta, "Ves, lo que yo te decía: está todo a medias". Un tipo fascinante en su irritación, como una especie de supergnomo cascarrabias. Con la Torre del Agua al fondo, la escultura de Jaume Plensa, "El alma del Ebro", al lado y el impresionante, bello e innecesario Pabellón Puente de Zaha Hadid a unos pocos metros, él fijaba toda su atención en ¡una baldosa que se movía! Después, cuando reanudó la marcha, aún le escuché decir a su señora (digo yo que sería su señora): "Mira allí lo que dice el cartel, que aquellos servicios están cerrados por avería. Esto es un desastre, ¿qué te dije yo?".
       A partir de entonces, observé que había muchos como aquel señor del polo amarillo, sacando faltas y emitiendo quejas porque la Expo no estaba al nivel de perfección que ellos merecían. Pienso que hay un miedo a la satisfacción, como si estar satisfecho significara una humillante rendición ante las iniciativas de los otros. Quizá sólo el descontento pueda otorgarnos el papel de jefe de obra en un mundo que se construye y que avanza sin tenernos demasiado en cuenta. Sí, es duro reconocerlo pero haciendo cola por un fastpass no somos casi nada; en cambio, si nos quejamos, uff, entonces sí que existimos.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "EL GRIFO los artículos de la EXPO2008"