15/09/2008

La Visi, habitante de la Expo.

Todos tenemos un pasado y mi vecina Visi, también. Ella no recuerda ahora que estuvo muy en contra de la Exposición Internacional a finales de 2004, cuando acababan de conceder a Zaragoza su organización. Aquella "disidente", como se calificaba a si misma, se convirtió en una entusiasta a partir del momento de la inauguración. Una semana antes del 14 de junio, no iba a pisar Ranillas; un día después, descubrimos que había adquirido en secreto, hacía ya tiempo, un pase de temporada. No sé las veces que ha estado por la Expo; sólo sé que cuando hemos ido los de aquí del bloque, nos hemos dado de narices con ella.
        La primera vez que me la encontré fue en el Pabellón de Vietnam, sentada en el suelo, viendo un espectáculo de música tradicional y marionetas acuáticas. Después, la vi bailando un vals en el escenario de Austria y, otra noche, moviendo desaforada las caderas frente a un grupo cubano. Me lo dijo muy claro: "No me mires así, como si fuera un bicho raro; la Expo no hay que verla, hay que vivirla, que aquí no se puede venir como un pasmarote, como tú mismamente."
       
       Pon un poco de odio en tu vidaimagen
       Visi no se ha perdido casi ningún espectáculo, pero se queja de que no ha venido Tom Waits, que estuvo de gira por España: "Es que me van mucho los de voz cazallosa, menos mal que ha venido Calamaro." "Eso es vicio, hija", le replica doña Coro, presente en la conversación. Doña Coro, jubilada insigne de nuestro bloque, y la Visi sienten la una por la otra un odio puro y absolutamente gratuito, del que nadie sabe dónde está el origen. La jubilada la ataca sin piedad: "El otro día te vi charlando con un azafato de Méjico, ¿no le estarías tirando los tejos...?" "Sería él a mi, en todo caso, y que sepa usted, Coro, que no me van los guapos, que me van los feos, o sea, como mi Rubén".
       Decepciones de un taxista imagen
       Su marido Rubén, a propósito, se ha pegado todo el verano metido en su taxi currando, aunque no tanto como esperaba. Dice que el transporte público ha sido demasiado bueno: "Mucho expobús y nada de taxi y, encima, me puse a aprender inglés y todos los clientes han sido españoles, menos una vez que eran coreanos y sabían menos inglés que yo". Y comenta que cuando más disfrutaron él y Visi fue con los Stray Cats, un grupo de rockabilly. "Jo, maño, nos pusimos a bailar rock como locos ¡y eso que llevábamos el vaso Fluvi en la mano!"
       
       El pabellón de Aragón no ha gustado a todos
       Jorge, el quiosquero, insiste en que hemos visto la Expo como una cosa frívola y que nos hemos olvidado del mensaje. Él ve fallos en los contenidos de los pabellones: "Los ha habido que se han ocupado, bien o mal, de lo del mundo sostenible y todo eso, pero ha habido otros que han pasado del tema totalmente, como India, que se ha montado un bazar o, sin ir más lejos, Aragón". Nos quedamos todos perplejos... ¿Aragón ha pasado del tema? No puede ser. Jorge lo explica: "Sí, un 10 en arquitectura; otro 10 en lechugas y tomates; otro 10 en película turística pero un cero pelotero en tema agua. Vamos, como si no tuviéramos nosotros problemas con el agua, te digo..."
       Martín, el profesor del 8º, interrumpe: "Pero ninguno os habéis fijado en las cosas sutiles de la Expo: los anocheceres en el Jardín de las Artes, viendo los dos nuevos puentes desde abajo, o en los azulejos del pabellón de Marruecos. ¿Habéis pasado la mano por esos azulejos? No se nota ni una juntura; vinieron alicatadores de Fez a ponerlos. Espero que no los tiren al contenedor..." La Visi le escucha embelesada y le dice: "Piensas igualito que nuestro amigo Fernando, el de Oviedo, que pasó con nosotros un fin de semana. Os voy a leer su email, que lo llevo en el bolso... A ver si lo encuentro..."
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       Un amigo de Oviedo escribe a Visi
       "Queridos Visi y Rubén: Os reitero el agradecimiento por haberme invitado estos días a ver la Expo. Ya sabéis que si no llega a ser por vosotros, ni me entero de que existía. El balance es positivo pero es cierto que estuve a punto de licuarme atravesando explanadas bajo el sol y que desfallecí en el empeño de encontrar un espacio donde tomarme una cañita nocturna sin que me agredieran los decibelios de diyéis y percusionistas de todas las etnias. Que tuve que apoquinar 18 € por el DVD de Carlos Saura, a más de euro el minuto. Pero también es cierto que he disfrutado de la fascinante visión del recinto iluminado por las noches; de espectáculos irrepetibles como el Iceberg o El Hombre Vertiente; o del placer de visitar rincones y pabellones apenas frecuentados por las masas colistas: la sencilla delicia de Turquía, con sus fuentes intemporales y su césped acogedor, la exquisita labor paisajista del Jardín de los Tapices... O sea, que muy bien. Gracias y muchos besos. Fernando."
       La hora de las lágrimas
       Visi lamenta que Fernando se perdiera el concierto de Toumani Diabaté, con Björk y Eliades Ochoa. "Y eso que la Björk me cae muy mal, que va tan de súperguay que no hay quien la aguante, pero esa noche fue todo muy bonito." Y entonces, empieza a hacer pucheros y acaba diciendo entre lloros: "No puede ser que esto se acabe; mañana mismo le escribo a don Roque, que yo hago de directora del pabellón que me diga y gratis total, por amor a Zaragoza." Doña Coro le suelta rápido: "¿Y por qué no haces de pingüino y te tiras desde el Iceberg, guapa?" Vale, ya estalló la guerra. Y discretamente vamos saliendo de la Expo. Eso sí, ninguno de nosotros mira hacia atrás, porque los buenos recuerdos también duelen.
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jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "EL GRIFO los artículos de la EXPO2008"