26/12/1992

Andreu Martín. El hombre de la navaja

Andreu Martín. El hombre de la navaja. Barcelona. Plaza y Janés, 1992. 184 páginas.
       
       Raudales de sangre y talento
       
       Tres o cuatro páginas es lo que tarda Andreu Martín en subirte muy alto, en colocarte en la cima de la tensión. Hay momentos en los que querrías bajarte, pero el autor no te deja; se llega a pasar mal, pues las balas pasan muy próximas y, sobre todo, no hay nadie a tu alrededor de quien te puedas fiar.
       De lo que no debe deducirse que Martín deteste al género humano; al contrario, él es un escritor duro que trata a sus personajes con infinita ternura, pero sabe que los hombres son muy torpes cuando se les enfrenta al azar; el fondo del problema es siempre el mismo: alguien está en un sitio inadecuado en el momento más inoportuno. Y ahí es donde la mayoría empieza a perder los papeles, a olvidarse de su buena educación y a recurrir a lo peor de sí mismo. Al terminar El día menos pensado (1986) —una de las mejores novelas españolas de los diez últimos años— el lector, privilegiado superviviente de la aventura, saca una conclusión muy práctica: no estés nunca en una gasolinera más tiempo del necesario (de verdad, que te juegas mucho). La lectura de Andreu Martín es, pues, una experiencia peligrosa y didáctica, en la que el lector es arrancado de su cómoda pasividad y arrastrado por el fátum más vulgar, inesperado y sórdido.
        En El hombre de la navaja, van apareciendo, uno tras otro, diez cadáveres con una firma sanguinaria: un corte transversal en el cuello y sádicos navajazos en el pecho. Cada víctima se merece un capítulo; alguna, incluso, el esbozo de una novela larga. Martín aborda estas diez historias con diez enfoques distintos; se trata de un ambicioso ejercicio de estilo con el que el autor sobrepasa muy ampliamente los límites del género criminal, en el que todos—la crítica, los lectores, la editorial con esa portada, y quizá, él mismo—insisten en circunscribirle. Da igual que lo cuente en primera, segunda o tercera persona, porque siempre sabe mantener un grado muy alto de subjetividad, que coloca al lector a una distancia muy corta de los acontecimientos. No obstante, y teniendo como referencia sus obras anteriores, aquí el ritmo se ralentiza; esto se debe a que la acción exterior ha cedido a la presión de la interior. Ciertanmente, asesinos, víctimas y testigos se ofrecen generosos a nuestra vocación de psicoanalistas.
        Hay en la obra de Andreu Martín algunos temas que aparecen constantemente, delante del documentalismo de los bajos fondos: Barcelona, la fascinación de la burguesía por los ámbitos oscuros del delito, y las relaciones familiares. En cuanto a Barcelona, hay en El hombre... cierta nostalgia de los paisajes tradicionales del crimen, perdidos, trasladados a impersonales barrios dormitorio; se trata de un justo lamento: los urbanistas nunca han consultado a los escritores. "No te fíes ni de tu padre" es un mensaje recurrente en este autor y que alcanzó total protagonismo en la amarga Amores que matan ¿Y qué?; nadie como Martín para resolver los complejos de Edipo y de Electra de la manera menos ortodoxa. Y vuelven sus burgueses, sus niñatos de la parte alta, seducidos por el peligro de los arrabales de la ley, por el riesgo como droga. Todo lo mejor de Andreu Martín está aquí, y también su perversidad (sólo un ejemplo: la pelea más feroz tiene el fondo musical de Mecano) y su ironía descarada: en un capítulo se trata al lector como si fuera un psicópata en potencia y en otro, al escritor como la principal víctima de sí mismo.
        Martín va mucho más allá de la crítica social, en la que la novela negra se ha movido siempre a gusto; en El día menos pensado había un lúcido examen de los rescoldos de la lucha de clases y en El hombre de la navaja se reflexiona, con una mirada divertida y profunda, sobre el oficio de escribir. Él cada vez lo hace mejor y leerle sigue siendo una experiencia peligrosa; e irresistible.
       Juan Marín Publicado en El País/Babelia, p. 10. 26/12/1992

Este artículo pertenece a la sección "Escritores en lengua española"