02/11/1996

Douglas Coupland. Microsiervos

Douglas Coupland. Microsiervos. Traducción de J. G. López Guix y C. Franci. Ediciones B. Barcelona, 1996. 464 páginas. 2.800 pesetas.
       
       ALMAS DE SILICIO DE LA GENERACIÓN X
       
       Puede que la primera novela de Douglas Coupland ya se haya olvidado pero no así su título, Generación X, que fue aceptado con entusiasmo por los medios de comunicación para distinguir a los numerosos jóvenes situados en un nivel de vida profesional muy por debajo de sus merecimientos. Fue tal la repercusión comercial de ese título que se pensó que Coupland era el típico periodista listillo, una especie de versión yuppy del escritor oportunista. Pero a esa primera obra siguieron Planeta Champú y la muy recomendable La vida después de Dios —un libro de meditación sostenido por relatos muy cortos—que indicaban que este canadiense de 35 años tenía bastantes cosas que decir sobre sus coetáneos, y, por encima de todo, sobre la presencia real, aquí y ahora mismo, del Futuro. La novela que ahora nos llega es la historia de una difícil liberación para los cachorros de la informática: dejar de ser microsiervos para convertirse en microseñores.
        Bill Gates es Dios, los demás son una pantalla, y uno es un teclado. Microsoft es una empresa es un paraíso es un agujero negro: te alimenta y te engulle. Daniel, el narrador, tiene 26 años y sólo le faltan cinco para ser viejo. Su amigo, Todd, tiene 22 e invierte su dinero y su ocio en sus músculos; Abe tiene abandonado su cuerpo pero, en cambio, posee todos los artilugios electrónicos posibles; luego están Susan, una máquina programadora, y Bug, un limpiador de virus, y Michael, un estilista de la informática. Todos tienen algo en común: un factor de vida propia cercano a cero. Lo que no sorprende, pues invierten todas las horas de sus días en crear "una identidad supraanimal", que se ha de vivir en un mundo liso como un monitor y ordenado como una construcción de Lego, en el que la gente sólo se comunique por correo electrónico.
        No hay familia, no hay tiempo ni ganas para el sexo, no se debe hablar de nada que recuerde o sugiera un problema. IBM, Microsoft, Apple han creado el útero de silicio. Se está bien en el útero de silicio. Una pena que a los 31 años haya que salir de él.
        Y este es el caso de Daniel y sus amigos, que abandonan las cálidas aguas de Microsoft para crear su propia empresa, impulsados por el deseo de ser "uno punto cero", es decir, los primeros en hacer algo nuevo. Ese algo nuevo no sólo será un producto de software sino una rebelión gradual ante el mensaje que Abe escribe en su pantalla: "Supongo que no hay nada de malo en que yo no tenga una vida propia. Hay tanta gente que ya no tiene vida propia que uno se pregunta si no es un nuevo modo de existencia que se hará tan extenso que no cabrá ya en la escala moral: será, sencillamente, el modo de ser de la gente". La segunda mitad de la novela es un viaje fuera de las pantallas hacia los demás: los problemas de los amigos, el revuelo del amor, la turbación de la enfermedad. Con Microsiervos, Douglas Coupland ha escrito su mejor libro hasta ahora, en el que con distancia, enorme ternura y mucho humor invoca el desgarro de su generación, que ha sido empujada a un universo digital con un corazón que ni siquiera es analógico sino algo mucho más antiguo, algo que late con fuerza ante el misterio de las emociones. Por otra parte, la historia que se nos cuenta ha encontrado un vehículo eficacísimo en el estilo al que su autor sigue fiel: alternancia de un depurado objetivismo con pasajes introspectivos, empleo de prosa visual y collages de mensajes publicitarios y aforismos, junto con menús e iconos electrónicos y anotaciones de diario personal, cuya variedad tipográfica Ediciones B ha respetado plenamente. El trabajo de traducción ha tenido que ser duro pero no lo parece por lo bien que nos llega la ligera, directa, escritura de Coupland. Todo ello, además de un prólogo de Vicente Verdú, hará que apaguemos el ordenador durante unas cuantas horas y naveguemos por una sensible indagación sobre la cultura tecnológica.
       Juan Marín. Publicado en El País/Babelia. 02/11/1996
       
       Recupero la reseña crítica que escribí para El País sobre La vida después de Dios de Douglas Coupland y puedes leerla pinchando aquí.

A la reseña de MICROSIERVOS, el redactor de El País/Babelia añadió la siguiente entradilla: "Con humor y ternura, en su mejor novela, Coupland narra el desgarro de su generación, lanzada a la soledad del universo digital"

Este artículo pertenece a la sección "Escritores anglosajones"