02/07/1994

Paul Auster. El cuaderno rojo

Paul Auster. El cuaderno rojo. Prólogo y traducción de Justo Navarro. Editorial Anagrama. Barcelona, 1994. 91 páginas. 975 pesetas.
       
       LEER LA VIDA
       
       Paul Auster asegura que todo lo que ha escrito en este cuaderno rojo es una historia verdadera; se justifica ante ese prejuicio que acompaña la literatura desde sus orígenes: los escritores falsean la realidad y cubren de mentira lo vivido. Por medio de la reconstrucción de algunos hechos que quedaron impresionados en su memoria, Auster trata de borrar las sutiles fronteras entre experiencia y ficción, ya que desde la perspectiva de su madurez contempla absolutamente perplejo cómo la vida es una novela repleta de misterios y enigmas que se resuelven con una lógica y una verosimilitud que para él quisiera; es decir, la vida organiza la realidad de una manera narrativamente tan perfecta que, al final, todo parece imaginado. Su asombro no es más que el síntoma de una inagotable frustración: Paul Auster se ve como alguien que escribiera a la sombra de otro escritor desconocido, de infinito talento, que disfrutara robándole las historias y los personajes o que, con irritante y cruel disposición, se los regalara para arrebatárselos más tarde. Suplantar a ese escritor inteligente, creativo y pérfido, que constantemente le hace quedar en evidencia sería el estímulo que le empuja a escribir. Sus reflexiones no son muy distintas de las de escritores tan dispares como Antonio Muñoz Molina (La realidad de la ficción) o Javier Marías (Literatura y fantasma); en ellas, la vida parece ser una novela ya escrita que algunos se ven obligados a volver a redactar, víctimas de una necesidad enfermiza, sujetos de una enfermedad necesaria.
        El cuaderno rojo discurre por los rincones más neblinosos del proceso de creación literaria: ¿en qué momento comienza un escritor a leer la vida en vez de vivirla?, ¿cuándo se convierte un escritor en el inevitable personaje de su propia obra?, ¿para qué escribir si "las historias siguen escribiéndose a sí mismas sin autor"? Si por un lado las vías de este texto indagador nos conducen a problemas universales de muchos novelistas, está claro que nos ayudan a entender de una manera muy específica la obra del autor de Trilogía de Nueva York y Leviatán. Paul Auster está especialmente obsesionado por las asombrosas casualidades, por lo que él mismo ha llamado "la música del azar", ese lenguaje coloquial, esos gestos próximos y encadenados del destino. Cada capítulo del cuaderno encierra una breve narración de una coincidencia: en uno, el autor tiene un pinchazo en una rueda del coche cuatro veces a lo largo de ocho años, siempre cuando va acompañado de la misma persona; y en otro, una mujer descubre después de mucho tiempo que su padre y el padre de su marido son el mismo hombre. Son anécdotas que cierran una circunferencia en la que es imposible saber el orden de prioridad entre lo ficticio y lo real o si el soporte de la literatura es una hoja de papel o, simplemente, el aire que se respira.
        El poeta y novelista granadino Justo Navarro ha traducido El cuaderno rojo y lo ha entendido tan bien que él mismo se ha convertido en un personaje austeriano en un prólogo sensible que, con estructura y tono de pastiche, ilumina el mundo de Paul Auster y contribuye a que este breve libro sea de lectura imprescindible para los adictos a este autor. Y no sólo para ellos.
       Juan Marín. Publicado en El País / Babelia p. 11. 02/07/1994

jmheraldo@hotmail.comEl País | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Escritores anglosajones"