23/07/1994

Pam Houston. Los cowboys son mi debilidad

Pam Houston. Los cowboys son mi debilidad. Traducción de Jordi Fibla. Tusquets editores. Barcelona, 1994. 185 páginas. 1.600 pesetas.
       
       EL RETORNO DEL MACHO
        Ya nadie da nada por los jóvenes profesionales urbanos; aquel heroísmo suyo, tan dorado y con olor a parquet de Wall Street se ha quedado reducido a un poco de caspa sobre los hombros de una gastada chaqueta de Armani. No, en ningún momento nombra Pam Houston a estos chicos, pero los once relatos que componen su libro funcionan como un certificado de la muerte del yuppy, por lo menos en tanto que objeto de la ficción romántica. En Los Cowboys son mi debilidad, las mujeres van detrás de un hombre duro, sudoroso y maloliente, de esos que sólo se bañan y se afeitan los viernes para llevar a su chica al baile. Ese hombre conserva los rasgos aparentes del vaquero del viejo oeste, escucha música country, habla muy poco y vive de la naturaleza y sobrevive en ella; además, los nuevos tiempos le han hecho ecologista y vegetariano. Y a este hombre le sigue siempre una mujer; una mujer moderna, universitaria, hija de madre feminista, pero que está dispuesta a perder su independencia por un hombre que la coloca siempre en un lugar secundario, detrás de los caballos, los ciervos y los alces. En esta competencia con los animales salvajes por el amor del macho de sus sueños, la mujer aprenderá a comportarse como un auténtico John Wayne pero al final de la aventura conocerá cuál es la diferencia entre hombres y mujeres: para ellas el desamor no es indoloro.
        El libro de Pam Houston es provocador en el sentido de que sus heroínas, que cumplen treinta años en la década de los 90, pierden el seso por unos hombres que son depositarios del machismo más puro y atávico. Sin embargo, esta provocación no se ejercita tan a contracorriente como podría parecer. La verdad es que se trata de un libro profundamente feminista en el sentido de que está escrito desde la absoluta libertad de la voz femenina para hablar del deseo, para calmar sus contradictorias obsesiones en materia sexual y afectiva a través de ensoñaciones eróticas. Porque bajo una envoltura de romance y ecología, en cada relato Pam Houston se lanza a narrar una fantasía sexual que desvela los mecanismos de la disponibilidad amorosa, ese espacio anterior y colindante al amor, lleno de expectativas y distante de la decepción, en el que una mujer viaja y se descubre.
        No es ajena esta joven autora a las tendencias del momento. Su primera obra coincide con el resurgimiento del western en Estados Unidos, que si en el cine fue impulsado por títulos como Sin perdón o Bailando con lobos, en literatura lo fue por la espléndida novela de Cormac McCarthy, Aquellos caballos tan lindos (All the pretty horses), publicada aquí por Seix Barral y que pasó muy injustamente desapercibida. Otra moda que afecta a Houston es la de "lo políticamente correcto". Para ser "correcta" y acallar las crítica de las lectoras más comprometidas y beligerantes, el último relato del libro— "En mi próxima vida"— trata de la amistad entre dos mujeres, una de ellas lesbiana y enferma de cancer. Es de los mejores del libro—y el nivel de todos ellos es muy alto—pero se nota demasiado la intención: hacerse perdonar su pasión por Clint Eastwood.
       Juan Marín. Publicado en El País / Babelia p. 10. 23/07/1994

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Este artículo pertenece a la sección "Escritores anglosajones"