30/09/1995

Dennis Cooper. Contacto. Cacheo.

Dennis Cooper. Contacto. Traducción de Mauricio Bach. Editorial Anagrama. Barcelona, 1994. 183 páginas. 1.400 pesetas.
       
       Dennis Cooper. Cacheo. Traducción de Mariano Antolín Rato. Editorial Anagrama. Barcelona, 1995. 197 páginas. 1.500 pesetas.
       
       ABISMOS DE DESEO
       
        Todavía son Edmund White con La historia particular de un muchacho y David Leavitt con Baile en familia o El lenguaje perdido de las grúas los escritores que mejor han expresado el proceso que sigue un hombre adolescente hasta reconocer, y posteriormente aceptar, que le atraen otros hombres. Estos autores americanos han conseguido atención y respeto para la literatura gay por parte de un público lector muy amplio, que ahora se escandaliza con las obras de Dennis Cooper, y es que ha habido un salto cualitativo considerable entre los contextos socioculturales que han producido las novelas de unos y de otro: desde mediados de los 80, alentado por el movimiento de solidaridad que impulsa el sida, el "poder gay" se reafirma y se endurece en su militancia, transformándose en "poder marica" (del término inglés queer). Quizás sean Contacto y Cacheo las primeras novelas "maricas" que se publican en España, porque los personajes de Cooper no se sienten jamás culpables de sus preferencias ni frecuentan los rincones oscuros del gueto; son muchachos casi iguales a los que circulan por series de televisión como Sensación de vivir o Melrose Place, con la particularidad de que todos son homosexuales "fuera del armario". Enseguida se reconocen en los pasillos del instituto, ligan, se enamoran y practican el sexo sin tregua; no sufren ningún rechazo social ni se sienten distintos, pero están dominados por el miedo a la edad adulta, lo que les convierte en unos peterpanes que han de inflarse de ácido y de refugiarse, hasta extremos patológicos (especialmente en Contacto), en sus propias fantasías. Viven el sexo con adicción, como abismo y como paraíso, pero siempre conscientes de su insuficiencia; para Dennis, principal narrador de Cacheo, la piel "explica muy poco acerca de cómo es alguien" y el conocimiento del otro—lo que supondría la auténtica posesión— sólo puede alcanzarse con la violencia, con la muerte. Pero aunque estos personajes participen de un erotismo de casquería, no hay que confundirlos con las criaturas de Bret Easton Ellis; lo que en éste es amoralidad de diseño—es decir, la crueldad como objeto de consumo—en Cooper es la dimensión trágica, avasalladora del deseo, que cuando arrastra hasta sus límites, ilumina. Así, el deseo logra independizarse del sexo, que únicamente es una vía, un conductor de aquel, incluso de menor importancia que la palabra pues los personajes de estas dos novelas son verborreicos hasta el punto de que inventar, contar y escribir son fundamentales para su supervivencia.
        De Contacto, publicada en su país en el 89, hasta Cacheo, que lo fue en el 91, el estilo de Cooper y su capacidad como narrador han evolucionado muy positivamente: maneja el cambio de voces agilmente, consigue dar naturalidad al flujo de la trama, y, por encima de todo, crea unos personajes que asustan y fascinan, duros y complejos pero también tiernos en tanto que son víctimas del monstruoso enigma del deseo. Dennis Cooper es un escritor independiente, que se adentra con autenticidad, valentía y talento, en las zonas más oscuras del hombre contemporáneo, logrando que el lector considere como algo muy secundario la orientación sexual de sus antihéroes. La paradoja surge cuando los grupos gays más militantes—preocupados, en su lucha por la igualdad de derechos, por dar una imagen correcta y civilizada de los homosexuales—rechazan a Cooper al considerar el contenido de sus novelas inoportunamente vicioso y perverso. Pero así es la literatura, que no suele tener demasiados miramientos con las pasiones políticas más coyunturales.
       
       Juan Marín. Publicado en El País / Babelia p. 10. 30/09/1995
       

Jorge Herralde, director de la editorial Anagrama, me escribió a raíz de esta crítica: "Estoy muy de acuerdo con tu visión de la obra de Cooper, que provoca variados malentendidos. Y me parece particularmente oportuno deslindarla de operaciones de marketing como 'American Psycho'" (03/10/1995)

Este artículo pertenece a la sección "Escritores anglosajones"