09/04/1994

Amitav Gosh. Líneas de sombra.

Amitav Gosh. Líneas de sombra. Traducción de Benito Gómez Ibañez. Editorial Anagrama. Barcelona, 1994. 288páginas. pesetas.
       
       LA REALIDAD INVENTADA
       
       
       No hace mucho, este joven escritor, nacido en Calcuta y educado en Oxford, nos sorprendió con El círculo de la razón, una novela compleja y muy bien resuelta donde, sirviéndose de la enigmática figura de un joven mesías, se mostraban los componentes humanos y míticos de un país, la India, en permanente debate entre la modernidad y la tradición.
        Amitav Gosh reduce ahora los límites de su campo creador para dirigir la narraión hacia objetivos más intimistas, de manera que si en su primera novela se embarcaba en la construcción épica de un personaje cuya influencia tenía repercusiones colectivas, aquí aborda una historia de aprendizaje: la maduración de un adolescente que intenta crear un universo en el que se ajusten sin fisuras las civilizaciones inglesa e india. A caballo entre los dos países, este adolescente se encargará de narrar su propia aventura pero lo hará siempre con referencia a otro muchacho un poco mayor que él—Tridib—, un personaje de la misma especie que el protagonista de El círculo de la razón, un ser oculto en su propio misterio y que vertebrará sus enseñanzas a partir de una consigna: "la realidad hay que inventarla". El joven narrador acepta estas palabras como una clave para entender el mundo, de manera que la vida, la familia, la geografía, incluso él mismo, se convierten en imágenes cuyo enfoque hay que variar con la imaginación hasta que queden claras y asimiladas sin trauma. La originalidad de este proceso de aprendizaje reside en que todo se ha vivido mentalmente antes de vivirlo de hecho...pero entre la experiencia inventada y la posteriormente sentida siempre quedarán líneas de sombra. Por medio de dos familias, una en Londres y otra en Calcuta, el autor trata de iluminar esas sombras entre distintos conceptos sobre la libertad, sea individual o colectiva, sobre el compromiso político, sobre las relaciones personales, a la vez que hay una reflexión sobre acontecimientos históricos de su país, como el reparto de Cachemira entre India y Pakistan y los sangrientos conflictos de 1964.
        Cuando apareció El círculo de la razón, se escribió mucho sobre la influencia de Las mil y una noches en Amitav Gosh; esa influencia todavía es más visible en esta novela porque no solamente hay multitud de historias—y de historias que llevan a otras historias—incrustadas en la narración principal sino que Gosh está seducido por la fuerza de la palabra frente a la amenaza y el vacío del silencio: quien tiene la capacidad de relatar tiene, simplemente, el poder. Contar, narrar, es dar forma al caos, someter el pasado y agarrar el destino, por eso, el protagonista vive su periodo de aprendizaje escuchando, inventando la realidad con la ayuda de los numerosos narradores que ha tenido la suerte de hallar en su entorno. Así pues, Líneas de sombra, va mucho más allá del género de novelas que tratan del salto a la edad adulta, pues la ambición de su autor la convierte en un testimonio de la capacidad de la literatura—especialmente, de la oral—para cambiar, si no el mundo, sí la propia vida.
       
       Juan Marín. Publicado en El País / Babelia p. 13. 09/04/1994

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