24/02/1996

John O'Brien. Adiós a Las Vegas

John O'Brien. Adiós a Las Vegas. Traducción de Adan Kovacsics. Muchnik editores. Barcelona, 1995. 217 páginas. 2.000 pesetas.
       
       LA DESESPERACIÓN COMO ARTE
       
        El mundo es una calle llena de bares en donde una mujer, Sera, busca clientes, y un hombre, Ben, tequila y vodka. Dos cuerpos empapados en soledad inician un viaje al paraíso, cuya antesala es un motel destartalado, con litros y litros de alcohol y alguien que te quiere. El alcohol es el vehículo más rápido para viajar por la memoria y llegar a la tierra sin recuerdos. En el paraíso no hay pasado ni futuro sino sólo la paz de una memoria borrada.
        Ben es un héroe colocado en una tragedia que en vez de rebelarse contra su destino, lo acepta y lo acaricia. Sabe que se está destruyendo y decide convertir su imparable deterioro en una obra de arte: él será el espectador de la dulce muerte de ese alcohólico terminal en el que se ha convertido y quiere que el espectáculo sea sereno, sin tremendismo y que respete las leyes de la buena literatura; él es un perfeccionista, "un incansable arquitecto" de su propia ruina.
        Sera quiere olvidar a niñatos sádicos y cicatrices de chulos y un día encuentra a un borracho que apenas se sostiene y que le paga por dejarse mirar a los ojos con ternura; alguien que no le pega, alguien que lo ha perdido todo excepto el respeto al cuerpo de los demás.
        Adiós a Las Vegas es la narración de dos trayectos que tardarán 150 páginas en coincidir para estallar en una historia de amor rara y deslumbrante. Es una hermosísima novela que indaga en la belleza del desarraigo, en la dignidad de la desesperación y que convierte a sus dos personajes en unos ángeles que iluminan sus propios espacios marginales, pues el juego del autor ha consistido principalmente en dotar a unos cuerpos deshechos de un alma sólida y magnífica.
        Adios a Las Vegas no tardará en convertirse en un clásico americano, en parte porque se trata de una obra irrepetible. Su autor, John O'Brien se pegó un tiro en la cabeza en abril del 94, un poco antes de que se estrenara la versión cinematográfica de su única novela, escrita en un insólito periodo de sobriedad. Tenía 34 años cuando se suicidó: ver su libro publicado y saber que se iba a llevar al cine no fue suficiente para apartarle de su idea de beber y beber hasta llegar rápido a la tierra sin recuerdos.
        Adan Kovacsics ha hecho una excelente traducción de la prosa de O'Brien, que con frase cortas —frases como sorbos—se mueve con agilidad del objetivismo a la introspección y que hace que en torno a un aparente naturalismo crezca una atmósfera de ensoñación; el retrato de Los Angeles y Las Vegas no es realista: las luces, los objetos, las calles y los edificios se resaltan para desvanecerse a continuación a favor de los sentimientos que provocan y cobijan, y a favor, siempre, de esos dos personajes inolvidables. Espléndida, imprescindible novela.
       
       *Escribí otro artículo sobre el autor de Adiós a Las Vegas /Leaving Las Vegas, publicado en El País / Tentaciones, con motivo del estreno de la película basada en la novela. Si quieres leerlo, pincha aquí.
       
       Juan Marín. Publicado en El País / Babelia p. 14. 24/02/1996

Este artículo pertenece a la sección "Escritores anglosajones"