24/02/1996

Louis de Bernières. La mandolina del capitán Corelli

Louis de Bernières. La mandolina del capitán Corelli. Traducción de Luis Murillo Fort. Plaza & Janés. Barcelona, 1995. 498 páginas. 2.850 pesetas.
       
       DANZA DE SOL Y SANGRE
       
       No debería pasar desapercibida esta obra del joven escritor Louis de Bernières, seleccionado por el eficaz olfato de la revista Granta como uno de los 20 mejores novelistas del Reino Unido. La mandolina del capitán Corelli es su cuarta novela y constituye, junto con Un buen partido de Vikram Seth, lo mejor que nos ha traído 1995 en cuanto a literatura traducida del inglés. Y es que ambos títulos participan de un profundo anhelo por la pureza de la ficción y comparten ese empeño en construir un trozo de universo a base de invenciones verosímiles. En la novela de Bernières, ese trozo de universo inventado se gesta a partir de lugares y hechos reales—la isla griega de Cefalonia durante la segunda guerra mundial, cuando fue invadida por italianos y después por alemanes—pero intencionadamente, a pesar del rigor con que ha investigado y documentado estos aconteciimientos, el autor esquiva el género histórico y lo hace con la suficiente sutileza para que personajes y trama no se vean lastrados sino engrandecidos por esas raíces de autenticidad.
        La mandolina del Capitán Corelli. es una obra clásica, al margen de cualquier moda, cuya más importante baza es la luminosidad, el entramado de los rayos del sol—la pintura del clima— con el espíritu hedonista que domina a griegos, italianos e incluso alemanes y que les empuja a participar en una especie de danza dionisíaca que en su parte final se trueca en danza de la muerte. Esa sensación de baile perpetuo es invocada por la misma estructura del relato, que reparte la narración entre una docena de personajes, aunque las voces principales corresponden a cinco de ellos: Iannis, el excéntrico médico que investiga la historia de la isla; Pelagia, la ingenuidad y la inteligencia como remanso de cualquier caos; Mandras, el pescador analfabeto que ve en la guerra una vía de superación; Carlo, el homosexual que pretende expiar su diferencia en el heroísmo del frente; y el capitán Corelli, auténtico sacerdote pagano en ese paraíso de fiesta y tolerancia.
        Hermosa invención de amor, guerra, solidaridad y cobardía, La mandolina... exige leerse como una novela tradicional, tomando la tradición en su mejor sentido, ese que hace que unos seres vivan la aventura de su existencia de acuerdo con el código moral, firme y transparente, del autor. Éste ha huido de la tendencia al ombliguismo de la novela británica actual y de unos acontecimientos lejanos, hechos de sol y de sangre, ha creado un ambiente y unos personajes de tal entidad ficcional que no será fácil olvidarlos. Luis Murillo ha traducido la prosa clara, fluida, de Bernières con la eficacia que viene siendo habitual en él.
       Publicado en El País / Babelia p. 14. 24/02/1996

Este artículo pertenece a la sección "Escritores anglosajones"