04/01/2009

Harold Pinter o los silencios que hablan

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       Hablar de teatro en España, donde se le presta tan poca atención, puede resultar extraño. Pero hay que hacerlo porque acaba de morir Harold Pinter, un autor inglés de influencia universal, que recibió, con toda justicia, el premio Nóbel en 2005. La primera vez que se asiste a una obra suya, la reacción del espectador es de desconcierto. Los personajes intercambian diálogos muy banales, muy vacuos y, además, parece que no se escuchan. Cada uno va a lo suyo, en un raro, por realista, diálogo de besugos, como si todo estuviera invadido por una incomunicación consentida y asentada. Pero al final de la obra, el espectador, sin darse cuenta, ha escuchado lo que los personajes callan y ha podido interpretar la información que se silencia entre líneas. Pinter escribió: "Hay dos silencios. Uno cuando no se dice ni una palabra. El otro es cuando quizás se emplea un torrente de lenguaje y las palabras que oímos sólo son una referencia de las que no oímos"*. Pinter pensaba que los seres humanos se comunican extraordinariamente bien en su silencio, que el silencio sólo es la expresión del miedo a que los otros entren en sus vidas pero no una herramienta eficaz para que no lo hagan.
        Al principio de la década de los 60, a Pinter se le encasilló en el "teatro del absurdo", como si fuera un seguidor más del irlandés Samuel Beckett (autor de "Esperando a Godot") pero después se le asignó otra etiqueta, en mi opinión, muy acertada: "teatro de la amenaza". Si algo flota en las obras de Pinter (sea en "El portero" o en "El regreso a casa") es la angustia de la vulnerabilidad. El ser humano se siente muy frágil, muy indefenso, ante lo que desconoce de sí mismo, de los demás y del tiempo en el que existe. No puede modificar el pasado, aunque lo conserve en su memoria, y el futuro es una inquietante, amenazante, página en blanco. Por eso, en épocas de crisis, cuando hay un expediente de regulación del optimismo, el teatro de Harold Pinter es más válido y más lúcido que nunca.*
       
       * Cito (y traduzco) estas palabras del discurso que dio Harold Pinter en el Festival Nacional de Teatro Universitario de Bristol en 1962: " There are two silences. One when no word is spoken. The other when perhaps a torrent of language is being employed . This speech is speaking of language locked beneath it. That is its continual reference . The speech we hear is an indication of that which we don't hear."
       *Con motivo de la concesión del Nóbel a este autor, escribí otro artículo similar a este de hoy. Si quieres leerlo, pincha aquí.

COMENTARIO de Fran L. B. (06 de enero de 2009): " Esta melodia pertenece al primero de los dos silencios de Pinter; sus notas lo llenan. Que la disfrute. Es la Cavatina de Stanley Myers, interpretada por Per-Olov Kindgren."
       
        COMENTARIO del autor: Muchas gracias, Fran. Esa música ha sido un muy buen regalo de Reyes.

Este artículo pertenece a la sección "Culturland"