18/01/2009

Teólogos "low cost"

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       Los ateos han pasado a la acción y tratan de difundir su mensaje por medio de publicidad en los autobuses urbanos. La iniciativa está bien pero me veo muy tentado a criticar el eslogan que han elegido: "Probablemente no hay Dios. Ahora deja de preocuparte y disfruta de la vida". Vamos a ver, ¿qué es eso de "probablemente"? Según el diccionario, "probablemente" significa que la posibilidad de que algo suceda es bastante alta pero no absoluta. O sea, que hay un pequeño margen para que suceda lo contrario. "Probablemente", "posiblemente" o "quizás" son palabras que usamos para no ser tajantes, para dar opiniones o emitir juicios sin pillarnos los dedos. Por favor, contéstenme: ¿hay Dios o no hay Dios? Sin rodeos, ¿sí o no? Para mí, que si los mismísimos ateos no están seguros del todo de que Dios no existe, es que existe. No quiero cargarme una campaña publicitaria que ha tenido que costar un pastón, pero me parece que les ha salido el tiro por la culata y que están propagando justamente lo contrario a lo que pretenden a causa de ese resquicio de duda.
        Lo triste es comprobar lo mucho que se ha deteriorado la argumentación teológica. En el siglo IV, Agustín de Hipona, iba paseando por la playa y vio cómo un niño quería meter toda el agua del mar en un hoyo hecho en la arena. "¡Eso es imposible!", le advirtió el santo varón y el chavalín le soltó: "Más imposible es lo que tu estás haciendo: tratar de comprender con tu pequeño cerebro el misterio de Dios". Es un razonamiento que te da buen rollo, que te recuerda los veranos de la infancia. Y hace sólo diez siglos, Anselmo de Canterbury elaboró un argumento complicado, pero intelectualmente muy estimulante, partiendo de esta idea: "Dios es algo mayor que lo cual nada puede pensarse". Difícil de entender, sí, pero que te obliga a darle vueltas al coco durante días. En fin, no me gusta el eslogan ateo de los autobuses por una cuestión, más que nada, de estilo. Necesitamos pensadores urgentemente porque "Posiblemente ya nadie piensa y, así, no se puede disfrutar de la vida"

Este artículo pertenece a la sección "Las noticias me matan"