19/02/2000

Marcos Ordoñez. Puerto Angel

Marcos Ordoñez.Puerto Angel. Destino. Barcelona, 2000. 384 páginas. 2.500 pesetas.
       
       La vida sobre el arco iris
       
       El novelista ve en la familia una fuente generosa de estímulos para la creación; esto es cierto, en la familia está todo: heridas mal cicatrizadas, afectos, espejos de costumbres, relevos generacionales, radiografías de la memoria y cien cosas más. ¿Para qué buscar fuera lo que se da con creces en un microcosmos tan próximo? Pero el escritor suele zambullirse en él con una predisposición trágica. Por eso, es de agradecer que Puerto Angel sea una saga familiar que no te ponga un nudo en la garganta. No hay dramatismo sino un recuento risueño de unas vidas iluminadas por el neón en paisajes en tecnicolor, porque los miembros de esta familia están orgullosos y contentos de pertenecer a ella. "Eramos condenadamente felices" o "Yo no sabía lo que era el amor porque estaba envuelto en él". Cosas así se dicen ya en la primera página y suponen una declaración de principios del enfoque, del tono y del desarrollo de la narración.
        Marcos Ordoñez (Barcelona, 1957), periodista cultural y autor de varias novelas -Una vuelta por el Rialto, Rancho Aparte, entre otras— , aborda en Puerto Angel la trayectoria vital de Patricia y Miguel (Micky) Poveda, que quedan huérfanos en la adolescencia pero que, no obstante, han vivido el suficiente tiempo con sus padres (el padre, un cantante de gran éxito) para que en ellos quede la huella de la farándula. Esto es importante en tanto que Micky y su hermana y las personas que buscan y encuentran son todo menos convencionales. Es indiscutible que Ordoñez ha sabido insuflar de libertad las conductas de sus personajes, que no sólo hacen lo que quieren sino que lo hacen con alegría y sin culpa. Pat es bella, promiscua, actriz y, además, experta en artes marciales; Micky es un prodigioso matemático, es gay, sabe querer y sabe hacer que le quieran. Pero tanta felicidad no es posible si no se cuenta con una serie de hadas y duendes protectores: el abuelo, la criada, el albacea Gonzalito, y sobre todo, ese Buda tótem que es el Gordo de Minesotta, el personaje de El Buscavidas que interpretaba Jackie Gleason.
        A pesar de su sobrecarga argumental-que si se hubiera aligerado habría dejado una gran novela-Puerto Angel se lee como un cuento fantástico bastante lineal. Es cierto que el estilo tiene el realismo de la alta comedia y la elegancia burlona de los barrios elegantes, pero el autor huye de ese realismo para situar la acción en un escenario teatral: se dice que "hay un sol de naranja confitada" o que el cielo es como un ciclorama pintado a mano con exceso de purpurina; a veces, se nos lleva a estudios de televisión en los que grandes orquestas interpretan bailables (las canciones americanas son una referencia simbólica constante) y en la última parte, la pantalla del ordenador arrastra a Micky por los decorados de El Mago de Oz, experiencia que le ayudará a encajar las piezas de su propia aventura. Resumiendo, de una película en blanco y negro sobre los tugurios del billar hasta la realidad virtual del último ordenador, la novela crece y muere en el territorio artificial y atrayente del espectáculo.
        Las cualidades de Ordoñez no se dan en la estructuración de la trama, que arranca muy bien pero que después fluye sin control debido a la autocomplacencia del autor en su facilidad para escribir, sino en la caracterización de los personajes, que son todos muy peculiares pero verosímiles: Milagros, la asistenta un poco medium; Patricia y su amiga, dulces ninjas en películas baratas de karate y David, el amante de Micky, que vive en un disco duro. Singulares como son, logran centrarse en sus sentimientos y ser, sobre todo, felices jugando a vivir. Todo ello es conducido por un estilo luminoso que sabe transmitir un grácil concepto de la existencia, y esto es todo un logro de Marcos Ordoñez porque no olvidemos que ésta es, también, una historia sobre la familia.
       Juan Marín. Publicado en El País / Babelia p. .6. 19/02/2000

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Este artículo pertenece a la sección "Escritores en lengua española"