13/01/2001

Roberto Quesada. Big Banana

Roberto Quesada. Big Banana. Seix Barral. Barcelona, 2000. 315 páginas. 2.800 pesetas.
       
       La manzana picante
       
       Residente en Nueva York desde hace una década, Roberto Quesada (Honduras, 1962) es autor de cuatro obras de narrativa. La última, que es su segunda experiencia como novelista, es Big Banana, cuyo título tiene un inequívoco olor a comedia, sutil y, no obstante, lleno de fuertes componentes aromáticos. No se trata de una parodia insignificante el que dentro de la Gran Manzana, crezcan plantas propias de latinoamérica: la inmigración hispana crea barrios y guetos en los que se habla español y se vive un poco a espaldas de la eficiencia anglosajona. En los platanares del sur del Bronx, se trabaja para vivir y se vive para charlar, tomar café, bailar, como si siempre hiciera calor, como si la temperatura sexual fuera siempre felizmente alta.
        Se podría decir que Roberto Quesada ha inventado una historia de amor y de amistad, de mitos y de sueños, pero, aunque es así, hay que inclinarse por considerarla una novela de atmósfera, de clima. En realidad, todo lo que sucede pasa a un segundo plano, dominado por la capacidad del autor para describir un mundo de mestizajes, en el que la alegría de vivir es la única seña de identidad que no puede desaparecer en la integración a una nueva sociedad.
        Eduardo Lin abandona Tegucigalpa para emprender una carrera de actor latino en Estados Unidos; lleno de pájaros en la cabeza, piensa que todo es cosa de llegar y recoger el Oscar. Su carrera como actor puramente realista empieza trabajando en la construcción y compartiendo casa con otros inmigrantes en uno de los peores barrios de Nueva York: cine social sin guionista ni cámaras, en resumen. La casa que comparte es una especie de paraíso para pobres: todos se ayudan y se enzarzan en discusiones sobre todo lo discutible: mi país es más bonito que el tuyo, la mujer americana frente a la latina, o ¿se puede decir no al sexo en nombre de una deuda de amor? La cuestión es hablar. Por eso, lo mejor del libro son las conversaciones entre Casagrande, el jefe de la tribu, y Eduardo. Casagrande es la experiencia y también la extravagancia mientras que Eduardo todavía está lastrado por el provincianismo, la conciencia política, y la sobrestima de su juventud.
       Las ensoñaciones de este actor en ciernes no son algo aislado y sin sentido porque en Honduras se dejó a Miriam, una novia más que platónicamente enamorada de James Bond. Entre ellos dos se construye-creo que en un ritmo mal sostenido-una fantasía cinematográfica que les sostiene en el día a día-algo parecido a lo que ocurre en las novelas de Manuel Puig-y que, al contrario de lo que cabría esperarse, no les conduce al batacazo sino a una aceptación de sus propias vidas; Miriam lo sintetiza muy bien cuando llega a conocer a Roger Moore, el actor que entonces encarnaba al agente 007: "entre James Bond y Moore, prefiero al humano". Si Miriam representa esa dosis de locura necesaria para ser la novia de un actor, Andrea, el ligue del seductor Eduardo en Nueva York, personaliza el sentido común. Así, con la ayuda de estos personajes femeninos, el autor da forma a un héroe que necesita tanto de la ficción como de la realidad. Y no sólo a un héroe, porque Miriam es transmisora de su concepto de la narración. La literatura y el cine deben ser veloces: "cualquier cosa que no cumpliera con el requisito del movimiento, se convertía para ella no sólo en aburrida sino inútil en la faz de la tierra". Así, cabría deducir que Big Banana es veloz; lo parece, hay cambios de escenarios, múltiples personajes, un poco de coca y un poco de guerra, tiene un pie en la calle y otro en el celuloide. Pero insisto en que su máximo interés está en ese terreno de todos y de nadie, que es una gran burbuja, en forma de plátano, del aire procedente de América Central. Un globo festivo que flota sobre una manzana grande.
       Juan Marín. Publicado en El País / Babelia p. 6. 13/01/2001

Este artículo pertenece a la sección "Escritores en lengua española"