15/02/2009

La guerrilla prank

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       Hola. No sé si recuerdan cuando nadie ponía en duda lo que se decía por la radio. Después, aquella creencia en la indiscutible veracidad de los medios se trasladó a la televisión: "Lo han dicho en la tele", se oía con frecuencia para asegurar la certeza de un hecho. Pero ahora parece que el concepto de credibilidad es cosa de YouTube, ese portal de Internet repleto de vídeos. Cualquiera puede meter uno suyo ahí pero eso, precisamente, es lo que le otorga un plus de espontaneidad, de no sujeción a los imperativos comerciales o ideológicos a los que se someten otros canales de información. En consecuencia, YouTube se ha convertido en la vía preferida para el engaño; por muy falso que sea el vídeo, habrá miles de incautos que se lo traguen.
        Hace pocas semanas, los informativos (esos "reductos de seriedad") de todas las cadenas de TV emitieron unos spots baratos, de estilo doméstico, a cargo del futbolista Fernando Torres. La noticia era que Torres, siendo un deportista tan cotizado, se había prestado, por pura amistad, a anunciar una peluquería de barrio y una humilde escuela de tenis. Se resaltaba, pues, la generosidad de un hombre joven y ahora millonario pero fiel a sus raíces. Bueno, esos negocios no existen y todo forma parte de una campaña de una agencia publicitaria para un banco. Una broma. Por las mismas fechas, circuló por YouTube un vídeo del Gran Wyoming, el satírico comunicador de la Sexta, en un ensayo de su programa "El intermedio", en el que se le veía como un jefe déspota que vejaba a una becaria. Escandalizados, todos nos lo creímos y otra cadena de televisión, Intereconomía, enfrentada a la Sexta, lo dio por bueno y lo difundió para gran regocijo de Wyoming, ya que todo era mentira. A esta práctica perversa se le llama "prank", una palabra inglesa que significa "bromazo"; una burla con la que se intenta demostrar que los medios no contrastan la información que les llega. ¿Y los espectadores? Uff, pues va a ser que ya no contamos para nada, metidos a la fuerza en medio del engaño. Tan ingenuos y tan antiguos (pero no tontos) dábamos por hecho la veracidad de ciertos programas. Hasta que llegaron los chicos de la guerrilla "prank", esos listillos. Demasiada confusión: van a terminar viendo la tele ellos solos, me temo. ¡Qué risa!

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Las noticias me matan"