01/03/2009

Vuelve Mariano José de Larra

Hola. La calle de Santa Clara en Madrid es céntrica pero tranquila. Está como a cinco minutos del Teatro Real. En las calles tranquilas cualquier ruido se oye amplificado; un disparo, por ejemplo, tiene que ser un estruendo. Es fácil imaginarse el sobresalto de paseantes y vecinos cuando oyeron, aquel 13 febrero de 1837, la detonación de la pistola con que se mató el periodista que vivía en el número 3. Era un tipo enormemente popular y admirado, se llamaba Mariano José de Larra y 172 años después de aquella fecha fatal (y 200 después de su nacimiento), su leyenda continúa porque 1) inventó el moderno artículo de opinión, (aunque algunos piensan que no, que el mérito es de José Cadalso), 2) tuvo una vida corta pero muy intensa y 3) se suicidó, dicen, por amor.
        imagenLarra se casó "pronto y mal", tuvo tres hijos, se separó y, ay, se enamoró de una mujer casada. Eso siempre es una incomodidad, no nos engañemos, y todavía más a principios del s. XIX. La dama, Dolores de Armijo, se lo pensó dos veces y lo rechazó. Pero los admiradores del escritor prefieren pensar que las calabazas de doña Lola fueron sólo el detonante, que lo que le empujó a quitarse la vida fue el dolor que le producía España. Bueno, quizá Larra era simplemente bipolar, una condición mental que, en su caso, se vio potenciada por el tiempo que le tocó vivir, el Romanticismo, tan dado a exaltar las emociones extremas. El tema es que Larra era, en lo sentimental, arrebatado e inmaduro y en lo intelectual, reflexivo y comprometido. Y ahí vamos. Su gran decepción con la política española le llegó con la desamortización de Mendizábal, cuando las expropiaciones de los grandes terrenos en manos de la Iglesia no redundaron en beneficio del pueblo sino que aumentaron la riqueza de los más adinerados. Ejem, ejem, ¿qué diría Larra ahora de esas inyecciones de dinero del estado en esos bancos privados que, luego, se niegan a prestar un duro?; ¿qué diría de esas compras de terrenos rústicos que, justo después de la oportuna recalificación, se venden a diez veces el precio que se pagó?. Pues diría muchas cosas, podría seguir escribiendo muchos artículos, porque el regeneracionismo, esa corriente crítica que Cadalso y Larra iniciaron y Joaquín Costa culminó, para mí que ha vuelto a cobrar una tremenda actualidad. Nos vemos.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Culturland"