29/04/2000

Soledad Puértolas. Adiós a las novias

Soledad Puértolas. Adiós a las novias. Anagrama. Barcelona, 2000. 239 páginas. 2.400 pesetas.
       
       Parece que no pasa nada
       
       Cuando hablamos de costumbrismo sentimental, solemos referirnos a una corriente de la narrativa que se ocupa de una manera casi exclusiva de los conflictos que se dan calladamente en personas a las que en apariencia no les pasa nada. Se trata de una descripción de lo íntimo sin injerencias de lo traumático, de lo accidental, del ruido de la vida. Esta corriente tiene muy ilustres nombres: con sensibilidad y una alta dosis de ironía, Jane Austen puso el listón muy alto y James y Chejhov tiñeron el género de insatisfacción y amargura. Anita Brookner-que fue premio Booker por El hotel del lago-es la autora inglesa contemporánea que lo practica con mayor acierto y que a mí me recuerda mucho a Puértolas.
       Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947), tiene ya escritos más de quince libros desde que publicó su primera novela El bandido doblemente armado. La aceptación de su obra ha sufrido altibajos; el premio Planeta por Queda la noche supuso el reconocimiento del mercado de las letras pero la castigó intelectualmente, como solía pasar entonces a todos los que lo ganaban, y hasta la publicación de La señora Berg en 1999, la escritora no recuperó su prestigio. Es obligatorio mencionar que en el 93 publicó un ensayo de reflexión sobre la creación literaria, La vida oculta, absolutamente recomendable.
       A nadie le gustan las etiquetas, que en un principio venden ejemplares pero que con posterioridad se convierten en una jaula para el escritor. No obstante, son inevitables, y si hay alguien que no está seguro de que la "literatura femenina" exista, sólo tiene que leer esta nueva entrega de relatos de Soledad Puértolas para salir de dudas. Es literatura de mujeres destinada de manera muy natural a las lectoras, que parecen ser ahora más numerosas que los lectores. No hay nada malo en ello: todo autor escribe para construirse un mundo más a su medida. Si nadie arregla este mundo, el escritor tiene el papel y la pluma para inventar uno en el que la felicidad sea posible, en el que las personas puedan decirse cosas, mantener relaciones, compensarse y condenarse de modos y en medidas que la realidad les niega. Los veintiún relatos de Adiós a las novias nos hablan de mujeres muy parecidas entre sí. Pertenecientes a una clase media que no padece agobios económicos, inteligentes, con gusto para vestirse (hay muchas referencias al estilo de ropa), de espíritu independiente, estas mujeres viven básicamente en torno a su relación con los hombres y a la amistad con las de su sexo. Los conflictos son, y estoy simplificando, dos: por un lado, la timidez y las contradicciones ligadas a los amores nuevos y por otro, las crisis de pareja y el periodo posterior de derrumbe y replanteamiento. El tono general es de melancolía, de luces tenues, de ambientes de silencio-todo ello, muy marca Puértolas—, pero eso sí, la actitud de las mujeres siempre es positiva y de cada vacío sentimental ellas tienen la voluntad de salir. Son mujeres tímidas y serenas pero también arrojadas y valientes. Las voces narradoras son siempre femeninas aunque en algún cuento se dé la voz a un hombre; da igual, ellos suelen pensar en un lenguaje que es el que las mujeres esperan que empleen. Pienso que el problema de Soledad Puértolas es su tendencia a la banalidad: apenas se notan las corrientes debajo del agua y todo se queda en un oleaje demasiado suave. El costumbrismo sentimental tiene dos salidas: o te hace participar de las emociones que atormentan a sus criaturas o te sujeta por la estética de su escritura. Puértolas, en general, no lo consigue con sus historias, aunque de ellas destacaría tres: Los sueños no son sueños, El pañuelo de Macke, y Adiós a las novias. Estos tres cuentos indican que estamos ante una escritora sensible y capaz pero que no siempre se exige lo suficiente.
       
       Juan Marín. Publicado en El País / Babelia p. 8 29/04/2000

Este artículo pertenece a la sección "Escritores aragoneses"