21/03/2009

ÑAPA (o La Empresa de Pepe Gotera)

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       En el mundo laboral, ahora mismo, hay perfiles profesionales que están bajando vertiginosamente en la escala de consideración social como, un poner, asesor de inversiones o promotor de urbanizaciones con campo de golf. Por otro lado, ninguno ha experimentado tanta subida como el mañoso o manitas. Ahora, quien tiene un manitas en casa, tiene un tesoro. En épocas de abundancia, el manitas es un ser mirado con desconfianza, como si fuera un sustituto cutre del verdadero profesional, que es el que sabe, el que cobra desplazamiento y mano de obra más IVA. Pero las épocas de abundancia se acabaron de repente al final del verano, cuando se recogieron las bicicletas y se acabó la Expo y empezó la vendimia.
        Pero el manitas, mal que le pese, siempre cargará con una tradición popular que le asocia a la chapuza, a la ñapa, es decir, al arreglo flojo, rápido y provisional. A la mala imagen del ñapas, colaboró como nadie el dibujante Francisco Ibáñez, el creador de Mortadelo y Filemón. Corría el año 1966 cuando la revista (o tebeo) "Tío Vivo" le encargó la creación de nuevos personajes y así nació "Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio". En la pequeña empresa de servicios, Pepe Gotera es el jefe, siempre trajeado, que no para de dar ordenes ni de supervisar a su único operario, Otilio, un grandullón de enorme fuerza física y descomunal torpeza. Las ñapas de Otilio siempre acabarán en modélicas chapuzas, desastres, más bien, cuyas consecuencias recaerán en su jefe. Sí, ya sé que es una comparación muy facilona pero es tanta la tentación que voy a caer en ella: cuando leo las aventuras de Pepe Gotera y su empleado, pienso en José Luis Rodríguez Zapatero y en su, hasta ahora, ministro Pedro Solbes. Por favor, que no se me enfaden ni don José Luis ni el señor Gotera por la comparación, que es inevitable: los dos llevan traje oscuro y mandan un montón; lo mismo les digo a Otilio y a don Pedro, que no se me ofendan, que si los comparo es porque son hombres robustos y son los que se manchan las manos, siempre metidos hasta el cuello en la ñapa.
        Por supuesto que la empresa de Zapatero es más grande y tiene más empleados que la de Gotera, pero me temo que la imagen que transmite es, también, bastante ñapera. De momento, ya va por su octavo o noveno plan anticrisis, que, como los anteriores, consiste en un listado de reparaciones rápidas y aparentemente improvisadas (aplazamiento de cotizaciones a la seguridad social, ayudas para la contratación de trabajadores a tiempo parcial, permiso a los parados de más de 61 años para que hagan trabajillos, etc.) que no consiguen acabar con las averías de este país. Pero si hay algo que me hace pensar en el Gobierno como en una empresa al estilo de la de Pepe Gotera son los continuos aplazamientos de las fechas de "terminación de obra". Con Otilio, no se sabe cuándo acabará de alicatar el baño y con el ministro de Economía y la salida de la crisis... pues eso, primero dice que dentro de 6 meses, después que un año y, luego, musita: "No sé, he oído que Obama dice que va a ser más tarde." En fin, está claro que ha vuelto la ñapa. Y eso se valora muy positivamente en el ámbito doméstico pero negativamente en el político. Insisto, tener ahora un ñapas en casa es tener un tesoro, pero tenerlo en el Gobierno, no tanto, la verdad.
       
       PARA SABER MAS
       1) McGyver. Él convirtió la ñapa en arte en una serie de televisión. Con su navaja suiza como única herramienta, podía fabricar cualquier artilugio para vencer a los malos.
       2) La estación Zaragoza-Delicias. Gran arquitectura con microclima siberiano. Para mitigar el estado de precongelación de los viajeros, se ha recurrido a ñapas caseras, como braseros y mamparas, sin demasiado éxito.
       3) La ley de dependencia. Sobredosis de ñapas en su aplicación.
       4) Propina o pequeño regalo. Es lo que significa ñapa según el diccionario. Si compras un metro de cable y el de la tienda te regala 5 cm de más, esos 5 cm son la ñapa. Los bancos atraen con ñapas a los ahorradores; los de mi barrio, además del interés por un plazo fijo, dan desde un iPod hasta un juego de café.
       EJEMPLO DE ÑAPA
       Teatro Fleta de Zaragoza.
       Hace ya diez años, el Gobierno de Aragón formado por la coalición PP-PAR compró el Gran Teatro Fleta (un edificio racionalista de 1955 del arquitecto José de Yarza) para rehabilitarlo y convertirlo en escenario operístico y sede de una orquesta sinfónica y de un centro dramático y no sé cuántas cosas más. Con el entonces consejero Javier Callizo se gastaron 2.000 millones de pesetas y se destruyó el interior del edificio. En 2006, bajo el liderazgo cultural de la consejera doña Eva Almunia, se pretendió cederlo a la SGAE, entidad que prefería tirarlo para levantar uno nuevo. Ahora ya no se tira y dicen que volverá a ser un cine. En esta década de andamiajes y superñapas, ha pasado lo siguiente: nadie ha dimitido. Callizo sigue de viceconsejero y doña Eva Almunia ha ascendido a Secretaria de Estado.*
       
       * Heraldo de Aragón entregó un suplemento especial con el diario del 21 de marzo de 2009, consistente en un Diccionario de la Crisis. A mí me correspondió la letra Ñ. Y la palabra ÑAPA.

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Este artículo pertenece a la sección "ESPECIALES"