05/04/2009

Hackers & Crackers. Ciber-Okupas

Hola. Si miramos fijamente la pantalla de un ordenador conectado a Internet en una habitación absolutamente silenciosa, podremos oír silbidos, aleteos de pájaros, conversaciones susurradas y leves risas muy cerca. A veces, sentimos que alguien, de identidad desconocida, mueve el aire al cruzar veloz entre la pantalla y nuestros ojos. Y es que en el ciberespacio hay tanta vida que podríamos hablar de gente que ya no tiene sitio donde ser ni donde estar y se cuela en los ordenadores domésticos en plan okupa. Una vez en el ordenador, a esos tipos no les cuesta nada invadir tu cerebro y abrir la caja donde se guardan los secretos, es decir, el cofre de las contraseñas. Y es que a un okupa cibernético, las contraseñas le producen tanta satisfacción como a los mortales el jamón de Teruel o las angulas.
       Somos muy vulnerables frente a esos entes de gelatina y tres uves dobles que nos asaltan desde el ciberespacio. Pero si no podemos defendernos de ellos, al menos conozcámoslos, porque no todos son iguales: hay ángeles, hay demonios, hay príncipes de gran inteligencia y hay vándalos descerebrados. Curiosamente, los "hackers", que constituyen la élite, son los que peor fama tienen. Ellos dicen que es por culpa de la prensa, que ha preferido simplificar el término "hacker" traduciéndolo como "pirata informático", de innegables connotaciones delictivas. Pero no es así. imagenUn "hacker" es alguien tan conocedor de la informática que sabe que ésta no tiene límites, que sus fronteras (insalvables para la mayoría) sólo son desafíos estimulantes para él. Su misión es derribar obstáculos, llegar a ese lugar en el que nadie ha estado. Y si un "hacker" utiliza sus conocimientos para hacer fechorías, como leer correo ajeno o meterse en cuentas bancarias, inmediatamente es expulsado del club, ya que se ha convertido en un despreciable "cracker". Bajo el nombre de una inofensiva galleta crujiente, el "cracker" esconde el alma de un perdedor, de un informático de cortas miras autoprogramado para hacer daño porque no sabe disfrutar de otro modo. Aunque las diferencias entre "hackers" y "crackers" parecen ser de índole ética, pienso que son, más bien, una cuestión poética. Los primeros son capaces de imaginar lo imposible; los segundos, ni siquiera lo intentan.
       
        *Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario, tienes que escribirlo por email a jmheraldo@hotmail.com

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Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"