03/05/2009

PELOTAS en TVE. Regates a la vida.

Hola a todos. Mi tele me mira. Y yo miro a mi tele de vez en cuando. La nuestra siempre ha sido una relación difícil, que se ha movido entre la atracción y el desdén, entre el rechazo y la dependencia. Ahora estoy en una etapa de dependencia. Depender de la tele siempre ha tenido un punto vergonzante; lo chic, lo verdaderamente cool es decir: "Yo, la tele... es que ni la enciendo" o "Sólo la pongo un poco después de comer, para que me entre el sueño de la siesta." Bien, las cosas están cambiando ahora mismo y parece ser que es debido a la creciente calidad de las series, un género que ha de ser, por obligación, adictivo.
        Dicen que ya nadie va a las salas de cine porque la tecnología ha invadido los hogares con pantallas gigantes e imágenes de gran calidad. En fin, que al personal no le apetece nada salir de casa para ver una peli cuando puede hacerlo tan ricamente desde su sofá. Se deduce, pues, que la tecnología digital ha potenciado nuestra natural tendencia a la pereza. Vale, de acuerdo, somos vaguetes. Pero, a lo que iba, las series también tienen algo de culpa en este tema. Si son buenas, te enganchan y te sujetan al sillón con su encadenamiento de capítulos. Esto, consecuentemente, tiene un efecto inevitable a corto y medio plazo: nuestro cerebro se satura de ficción y, cuando llega el fin de semana, en nuestra cabeza ya no caben más historias inventadas.
        Hola de nuevo. Como cada lunes, voy a disfrutar de otra entrega de "Pelotas", una serie española sobre un grupo de gente muy corriente, que vive y sobrevive en torno a un club de fútbol de segunda regional, "La Unión", en una población del cinturón de cualquier gran ciudad. Ya sé que a nadie le importa pero lo digo; ahora tengo tres equipos favoritos: el Zaragoza, el Numancia y La Unión. La serie puede parecer a primera vista una versión remozada de "Farmacia de guardia" pero no es ese su modelo sino las primeras películas de Berlanga, esas comedias en las que la realidad se veía a través del humor y de un ternurismo honesto y medido. Semana tras semana, sus personajes no paran de regatear a la vida con bondad e ingenio. Y la vida, con su juego agresivo, consigue meter muchos goles. Sí, es cierto, pero eso no significa que ella gane siempre el partido. Nos vemos.
       
       *Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que escribirlo por email a jmheraldo@hotmail.com

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Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"