26/09/1998

Sapphire. Push

Sapphire. Push. Traducción de Jesús Zulaika. Anagrama. Barcelona, 1998. 180 páginas. 1.900 pesetas.
       
        Adolescentes y malditos
       
        Un asesinato, unos niños quemados en el incendio de su casa o un recien nacido que aparece en un contenedor: solamente las noticias de impacto periodístico traen el zumbido de esas poblaciones silenciadas que son los barrios del cinturón de las grandes ciudades. Simultáneamente a las reyertas, al trapicheo de la droga o a las sirenas de la polícía, hay una vida cotidiana de cocina, televisor y dormitorio que es como un infierno cutre y cruel, como una tienda de 24 horas con un surtido inimaginable de indignidades y abusos.
        Sapphire (o Ramona Lofton) nos trae un testimonio de ese infierno en la voz de una adolescente de Harlem: a los doce años tiene una hija, una niña con síndrome de Down, de su padre; a los dieciseis se vuelve a quedar embarazada y el parto es, pongamos un adjetivo insuficiente, traumático: en el suelo. mientras su madre le da patadas y la insulta. Más adelante hay más atrocidades, que ni siquiera asustan a los asistentes sociales porque hay muchos casos como el de ella o incluso peores. La vida de Precious—contada en primera persona en una mezcla de confesión oral y diario—es una vida marginal en un contexto de marginalidad institucionalizada.
        Sapphire ha escrito una novela de aprendizaje con una heroína que ya ha aprendido todas las características del horror pero que sueña con una existencia normalizada. Y lucha—o empuja (push)—para conseguirla con la ayuda de un hada buena, una maestra orgullosa de ser negra y de ser lesbiana, que hace despertar la autoestima y la rebeldía de su alumna.
       Le enseña a aceptar su color y a rechazar su destino de mujer maltratada haciéndole leer las novelas de Alice Walker—El color púrpura— y a conocerse y a ordenar pesadillas con la escritura de un diario. La libertad que le da a Precious conocer las palabras le permite ajustarse a una sociedad que antes simplemente odiaba. Al principio—antes de saber el orden del alfabeto—, Precious vive en una guerra de clases: los sucios contra los limpios, los que se enamoran y deciden tener hijos contra los que tienen hijos de una violación; las chicas de pechos pequeños y piel blanca que salen a pasear con sus padres contra las negras gordas que sólo conocen la sombra del padre acercándose a su cama. Admiradora de las consignas radicales del líder Farrakhian, llega a cambiar el poster de éste por uno de Alice Walker; así es la evolución de Precious, de rechazarse a sí misma y de tener una visión simple y rencorosa de los demás acaba por quererse y por comprender que muchos de sus verdugos son otras pobres víctimas como ella. Push es una novela que mezcla cruda realidad incorrecta—de esa que no se quiere saber mucho—con un enfoque políticamente correcto, ligeramente conformista, a través del que todos salen bien parados. Sapphire ha escrito una nueva versión de Ojos azules, la novela de Toni Morrison en la que una niña negra sueña con parecerse a Shirley Temple, dándole la intención de un manifiesto social, teñido, eso sí del más puro pensamiento positivo: si tu empujas, alguien acudirá en tu ayuda y ganarás la batalla.
       
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       Juan Marín. Publicado en El País / Babelia p. 10. 26/09/1998

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