10/05/2009

Aquellas listas y Carlos Marzal

Hola. Hubo un tiempo, ya lejano, en el que la memoria se ejercitaba sin parar en las escuelas. Pero a finales de los años 60 del siglo XX, el desarrollo de la memoria en el aprendizaje cayó en un descrédito total. Se confundió, pienso, "memorizar" con "saberse la lección de carrerilla", que significa adquirir conocimientos sin enterarse mucho de lo estudiado. La muerte del "aprendizaje memorístico" arrastró a la tumba el estudio de listados en casi todas las materias. Ciertamente, las listas tenían muy mala prensa y la culpa era, sin duda, de los reyes godos que gobernaron la Península Ibérica. Vamos a ver, sinceramente... ¿a quién conocemos que fuera obligado, de verdad de la buena, a aprenderse esa famosa lista? Creo que la de Ataúlfo, Sigerico, Walia, Teodorico, Turismundo (y otros treinta nombrecitos parecidos) es una especie de leyenda urbana, alimentada para ejemplificar lo absurdo de un tipo de enseñanza.
        Estos pensamientos que hoy me han invadido de sopetón están causados, indirectamente, por unas palabras que hace poco oí al poeta Carlos Marzal. Decía él que un día notó, en un libro de texto, algún cambio en la lista de preposiciones que había aprendido de niño, a saber: "a, ante, bajo, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre, tras." ¡Ya está!, se dijo, la diferencia es que ha desaparecido la cuarta preposición: a, ante, bajo... ¡cabe! Y Marzal decidió dedicar un poema a la obsoleta "cabe", que significa "junto a". Reproduzco los primeros versos: "Esta preposición lo dice todo, / porque viene de lejos y en voz alta. / Su desuso/ no significa nada en este idioma/ con que yo ajusto el mundo a mi deseo, / con que deseo el mundo en mis palabras."
       Vuelvo a lo de las listas memorizadas, que iban desde lo futbolero (la alineación del Real Zaragoza de Los Magníficos: Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra) hasta lo científico (los metales por valencias: litio, sodio, potasio y plata, etc.) pasando por lo más sagrado (los pecados capitales y las virtudes que los contrarrestan: contra soberbia, humildad; contra avaricia, largueza; y así hasta siete, o sea, catorce). Y ya vale de listados. Ahora regreso al poema de Carlos Marzal, que me apetece aprendérmelo de memoria, si me permiten. Nos vemos.
       
       El poema de Carlos Marzal (Valencia, 1961) citado aquí se titula "Cabe el vivir estoy" y pertenece a su libro ÁNIMA MÍA (Tusquets editores. Barcelona, 2009) En su presentción en la FNAC de Zaragoza, Marzal dijo que lo escribió como un "homenaje a la lengua española".
       
       *Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que escribirlo por email a jmheraldo@hotmail.com

Este artículo pertenece a la sección "Escrito con tiza"