24/10/1998

Jesús Díaz. Díme algo sobre Cuba

Jesús Díaz. Díme algo sobre Cuba. Espasa. Madrid, 1998. 265 páginas. 2.300 pesetas.
       
        Cuba no está en Miami
       
       Lo peor de los sueños, su lado más incoherente, es que te obligan a dejar aparcada la realidad, cuyos trozos están cosidos con los finos pero muy resistentes hilos de la memoria, de los ecos de tu lengua y de tu música, de los olores y de los afectos y de la vida entera con que está hecha la carne de los hombres. Ahora nos llega una novela sobre la dificultad más íntima de vivir los sueños, sobre el conflicto que éstos crean en los que en ellos se refugian.
        Jesús Díaz—nacido en La Habana en 1941 y exiliado en Madrid, donde dirige la revista Encuentro—es un escritor muy atraído por el deterioro de los idealismos; así lo demostró en la excelente Las palabras perdidas, con la que quedó finalista del premio Nadal en 1992, un relato estructuralmente complejo e irónico sobre cuatro jóvenes convencidos de que iban a cambiar el mundo editando una revista literaria.
        Díme algo sobre Cuba es un relato de armazón más sencillo cuyo origen está en un guión cinematográfico. Si bien la película no se ha filmado, Díaz ha sentido la necesidad de desarrollar aquellas ideas en una novela sobre la emigración al sueño americano: un dentista cubano llamado Stalin Martinez decide marcharse a Estados Unidos, espoleado por la penuria y por sus problemas sentimentales. Allí es friamente acogido por su hermano Lenin—quien ya goza del capitalismo por medio de una hipoteca para vivienda, un coche todavía sin pagar y varias tarjetas de crédito—y alojado en la azotea de la casa en condiciones infrahumanas con el fin de adquirir el penoso aspecto de un balsero, imagen o look indispensable para que las autoridades americanas le den un visado. En esos días de aire, sol y hambre, Stalin rememora los últimos años en La Habana, la piel de su mulata, la cocina de su madre, la dura experiencia del día a día, los intrincados modales de los burócratas y otras muchas cosas que podrían incluirse en el apartado de revisionismo moral, intransferible ejercicio al que se lanzan con todo derecho los que, por ejemplo, tiraron piedras a las casas de los marielitos, aquellos que se encerraron en la embajada de Perú hasta que llegaron aviones directos desde el paraíso.
        La novela de Díaz, aunque incluya ingredientes muy trágicos, está escrita en tono de comedia dentro de la misma línea que podría incluir La familia Pérez, de Christine Bell (Plaza & Janés, 1994) o películas como Guantanamera en las que a partir de una situación inicial se hilvanan episodios independientes sobre la Cuba de hoy mismo. Contiene la realidad cubana, parece deducirse, tantos elementos cómicos que condiciona el enfoque de cualquier obra de ficción que intente desmenuzarla. En Díme algo... un dramático episodio sobre el robo de una bicicleta es justificado por los rateros con consignas políticas; son de risa también los retorcidos razonamientos del burócrata que ordena el cierra del humilde restaurante familiar y no menos divertido resulta el capítulo del congreso en Méjico al que asiste el dentista flotanto en sentido del ridículo. En otras palabras: todo es para llorar pero te hace reir.
        Díaz combina estos episodios con otros más introspectivos, más personales, y también más duros—como aquellos que indican el silencio de las familias cubanas ante la parte de corrupción que les toca— consiguiendo caracterizar muy bien el yo ingenuo y bonachón de Stalin Martínez y su máscara social, que es toda ella maravillosa e inevitable incongruencia. Podría tacharse a Díaz de no saber calcular el ritmo de la narración, tan fundamental en la creación cómica, entreteniéndose en detalles obvios, como si tuviera miedo de que el lector no supiera leer entre líneas, pero este lastre en cuanto a la agilidad queda compensado con la ironía, con la innegable destreza para iluminar el absurdo en las situaciones más tristes y para hacernos sonreir cuando vemos que nuestros sueños se están haciendo pedazos.
       
       Juan Marín. Publicado en El País / Babelia. 24/10/1998

Este artículo pertenece a la sección "Escritores en lengua española"