17/05/2009

Georges Perec. Plegarias no atendidas

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       Hola. Un locutor de radio muy respetado en Francia ha sido Bertrand Jèrôme. No, no voy a hablar de monsieur Jèrôme, al que nunca he escuchado, pero al que es obligado referirse porque, a principios de los años 80, tuvo un programa en el que propuso a diversas personalidades que hablaran de "las 50 cosas que querrían hacer antes de morir." Uno de los participantes fue el escritor Georges Perec y tengo su intervención radiofónica en mis manos, transcrita en un pequeño libro de tapas azules. Hoy, que es un sábado raro, con una luz crepuscular impropia para mayo, leo los deseos de Perec con la curiosidad y el reparo de quien se adentra en una habitación muy privada.
        Entiendo perfectamente su primer deseo, que parece banal para un parisino: dar un paseo en bateau-mouche por el Sena. No me es ajeno lo de querer ser turista en la propia ciudad y, así, verla con la inocencia gozosa de un extraño en vacaciones. A continuación, Perec se mete en un terreno más práctico y expresa el deseo de decidirse a tirar ciertas cosas que guarda "sin saber por qué." Cuidadito con esas decisiones; se corre el riesgo de que, pasado un tiempo, lo que uno tiró vuelva a la memoria como algo imprescindible pero ya irrecuperable. Y sigue con algo que resulta normal en un hombre como él, aficionado a los crucigramas y a otros ejercicios físicos por el estilo, y es que se lanza a desear altas dosis de aventura como viajar en globo y en submarino o ir de Marruecos a Tombuctú en camello; deseos bonitos pero... menudo sofocón le podría haber dado si alguno de ellos se hubiera hecho realidad; vaya cara habría puesto Perec de encontrarse a un jinete bereber a la puerta de su casa con los camellos preparados para una travesía de dos meses por el desierto.
        Quizá, de todo lo que él querría hacer antes de morir, lo más comprensible, lo más humano, es lo que corresponde a esas inevitables frustraciones que, más o menos parecidas, todo el mundo guarda en secreto: "aprender a tocar la batería, aprender el oficio de impresor, saber pintar, encontrar la solución al cubo de Rubik". Pero si algo me empuja a leer y releer esta lista de deseos de Georges Perec es que murió a los pocos meses de escribirla. Tenía 46 años y, que se sepa, 50 plegarias no atendidas. Nos vemos.
       
       * Georges Perec (París, 07/03/1936 – 03/1982), formó, junto con otros escritores como Raymond Quenau, el grupo denominado Oulipo (Ouvroir de littérature potentielle, "Taller de literatura potencial"). Este grupo se caracterizó por los juegos léxicos y Perec llegó a escribir una novela, La disparition, en la que suprimió la letra E, la más común en la lengua francesa. Se tradujo al español como El secuestro y, en este caso, se suprimió la letra A. De todas maneras, las obras más conocidas de este autor son La vida instrucciones de uso (La vie mode d'emploi) y Las cosas.
       El listado de "las 50 cosas que querría hacer antes de morir" se puede encontrar en un bonito libro de 116 páginas, titulado NACÍ, textos de la memoria y el olvido publicado por ABADA Editores, Madrid (2ª edición en 2008).

       
       *Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que escribirlo por email a jmheraldo@hotmail.com

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Este artículo pertenece a la sección "Escritores del mundo"