14/06/2009

Muchos y buenos

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       Hola. Se ha acabado la Feria del Libro y es una pena porque los libros dan mucha vidilla cuando salen a la calle. Mientras dura el buen tiempo, debería estar prohibido venderlos en el interior de las tiendas. No sé si así se venderían más pero, al menos, los libreros tendrían mejor color. Bueno, la feria ha sido un éxito, leo, sobre todo por la presencia de numerosos autores aragoneses. Hubo un tiempo en que haber nacido o estar empadronado en un lugar concreto no suponía ningún mérito literario, pero ahora es distinto; esa circunstancia se valora y se publicita porque da buenos resultados dentro de una política mercantil basada en consumir "productos de la tierra", sean estos aceite de oliva virgen o novelas. Se trata de estimular el factor geográfico-sentimental del lector, que asume, racionalmente o no, el mensaje de que "hay que apoyar lo nuestro". No obstante, es justo reconocer que los escritores de nuestra comunidad, aun siendo muchos, son casi todos buenos. Lo comprobé en dos puestos de la feria, dedicados enteramente a las letras aragonesas. En estos autores de aquí, sean jóvenes o no, se nota la pulsión por la escritura, la limpieza de estilo y la preferencia por los temas íntimos. Es verdad que los hay que cultivan el género criminal o el histórico, pero la mayoría se inclina por la acción más privada, es decir, por aquello que ocurre en torno a su ombligo. Viajar por la galaxia del ombligo propio no implica necesariamente mala literatura y eso lo compruebo al leer páginas sueltas de estos libros. Me gustan, pero no podría decidirme por ninguno de ellos: todos son buenos pero ninguno es distinto.
        De repente, recuerdo lo que Truman Capote escribió en el prefacio de "Música para camaleones"; decía que desde los ocho años había estado escribiendo historias compulsivamente y que eso había supuesto una experiencia muy divertida hasta que advirtió "la diferencia entre escribir bien y mal" y que luego hizo otro descubrimiento más alarmante todavía: "la diferencia entre escribir bien y el arte verdadero, una diferencia sutil pero brutal". No sé por qué me acuerdo de estas palabras cuando estoy delante de las numerosas obras publicadas por escritores "nacidos o empadronados en Aragón". No sé por qué.
       
       *Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

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Este artículo pertenece a la sección "Culturland"