17/04/1999

Olga Merino. Cenizas rojas

Olga Merino. Cenizas rojas. Ediciones B. Barcelona, 1999. 237 páginas. 1.900 pesetas.
       
       Vidas saqueadas
       
       Una historia sólida, sin vacilaciones. Una crónica política de una aventura humana . Un relato en el que las pretensiones encajan perfectamente con los resultados. Y, sin embargo, estamos hablando de una primera novela. La autora es la periodista Olga Merino, que fue corresponsal de El Periódico de Cataluña en Moscú durante los años clave en la transición del paternalismo de estado al capitalismo de jungla. Su novela es autobiográfica en el sentido que iguala biografía a experiencia pero de ninguna manera es una recreación literaria de la propia vida. Muy probablemente no haya en ninguno de sus personajes nada de ella, a no ser que sea el respeto, la admiración, el cariño de la mirada con que la escritora les ha dado entidad narrativa.
       Aquí hay oficio de escritor de choque, que sabe —al estilo de Graham Greene- transmitir por medio de la invención los conflictos más urgentes y su repercusión en la estructura moral de los que los sufren. Ginés Toyos Amézaga fue uno de los niños de la guerra civil española evacuados a la URSS. Tenía 10 años cuando llegó a Leningrado el verano del 37; más de medio siglo después, este hombre regresa a Bilbao, huyendo de su implicación por carambola en un crimen de las mafias rusas. Vuelve aquí con el único equipaje de una vida saqueada y de una memoria engordada de tragedias: la guerra civil en su país, el desgarro familiar , la segunda guerra mundial, la dura supervivencia, el desmoronamiento de una nación a la que había llegado a querer. Estamos ante un personaje grande a pesar de la ausencia de cualidades heróicas: grande en su bondad, en su dolor, en su desvalimiento, en esa cultura justa cargada de valores positivos con la que los humanos de a pie intentan explicarse la historia.
        Olga Merino hace transcurrir la peripecia de Ginés paralelamente a un relato costumbrista de la mueva vida en Rusia y para ello recurre a un escenario de probada eficacia para este tipo de enfoque: un bloque de minúsculas habitaciones –los llamados "pisos comunales"-en el que cada convecino aporta una experiencia diferente: la anciana nostálgica del Estalinismo, el joven mercenario, la muchacha que huye de un marido empapado en vodka, los trabajadores en paro que subsisten con el mercado negro. Todos asisten asombrados e impotentes al gran engaño que les quiere hacer tragar Yeltsin. La crónica social se tiñe de análisis político, abiertamente crítico y claro pero que evita el roce con cualquier discurso moralizante. Es el mismo tono que emplea Ginés para recordar a los dirigentes comunistas españoles, entre ellos Pasionaria, que no salen bien parados.
        A la autora no le parecen suficientes las dos vías argumentales de su novela y engarza la experiencia personal de Ginés Toyos y el retrato coral del Moscú de ahora con una intriga criminal (el primer capítulo arranca con el reconocimiento de un cadáver), que da pie a otros puntos de enfoque. Y que, por supuesto, ayuda para que esta novela se lea con voracidad. Olga Merino ha elegido un camino apasionante, el de la novela profunda y comercial, productora de entretenimiento y reflexión.
       
       Juan Marín. Publicado en El País / Babelia. 17/04/1999

jmheraldo@hotmail.comEl País | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Escritores en lengua española"