11/01/2004

Camas calientes

Lo siento. Lo siento de veras. Lo de "camas calientes" no tiene nada que ver con una peli porno; es, simplemente, el nombre que se da a un próspero negocio que algunos se montan a costa de la miseria extrema y que consiste en alquilar una sola cama en turnos de 8 horas. Como lo más probable es que haya más de una cama en cada habitación, el negocio parece rentable. Cada vez hay más clientes: inmigrantes, gente sin hogar, marginales, personas que habitan aquellos espacios donde nadie mira. Bueno, a decir verdad, sí que hay alguien que mira. Por ejemplo, los de Cáritas (unos 70.000 voluntarios en todo el país), a cuya presidenta, Nuria Gispert, oigo en la SER. Doña Nuria dice cosas interesantísimas, como que ella está en la política porque quiere ser coherente con la enseñanza de Jesús (aquel gran político al que se cargaron a los 33 años) de "luchar por los últimos de los últimos". Doña Nuria habla de ancianos que viven solos e incapacitados en pisos sin ascensor, que no podrían salir a la calle si no hubiera quien les ayudara. Y habla de jóvenes que ya están derrotados a los 20 años, o de gente en paro, en paro de curro y de esperanza, o de locos que están acabando con sus familias, porque se cerraron los manicomios y no se pensó en ninguna alternativa. Hay miles de personas que viven muy mal en un país donde dicen que se vive tan bien. Cáritas y otras organizaciones van tapando agujeros, pero cada vez hay más agujeros y la cosa se pone chunga. El personal, mayormente, mira a los políticos, pero los políticos están mirando un solar, un poner, en vez de mirar a la gente.
        Y otro tema: doña Nuria dice que está orgullosa de ser la primera mujer presidente de Cáritas España y añade que se siente muy responsable "porque si no lo hace bien, quizá ya no se vuelva a dar la presidencia de Cáritas a otra mujer". ¡Glups! O sea, no sólo responde por sí misma sino que representa a todo el género femenino. ¡Vaya agobio!. Lo de ser hombre sigue estando más cómodo, la verdad. Vale, nos vemos.

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"