03/09/1994

Toni Morrison. Ojos azules

Toni Morrison. Ojos azules. Traducción de Jordi Gubern. Ediciones B. Barcelona, 1994. 255 páginas.
       
       LA BELLEZA DEL ORGULLO
       
        De Toni Morrison, premio Nobel de literatura 1993, sólo nos faltaba su primera novela y ya la temenemos aquí, muy bien traducida, con el regalo de un epílogo escrito expresamente por la autora para esta edición; un epílogo muy atractivo para aquellos que se interesan por los entresijos del proceso de creación literaria.
        No es fácil acercarse a una primera novela un cuarto de siglo después de su gestación, especialmente cuando ya se conocen los productos más maduros y complejos de su autor. En este caso, lo primero que hay que hacer es retrotraerse a los años en que Ojos azules fue escrita, en plena turbulencia del black power de Malcom X. Hasta entonces la literatura que se hacía era "negra" y pretendía educar al blanco, hacerle comprender y aceptar a sus compatriotas de color; a partir de la muerte de Malcom X, la literatura se convierte en "afroamericana", mensajera, pues, del orgullo y de un cierto triunfalismo de raza. En cualquier caso, son años de necesaria literatura política, reivindicativa, ejemplarizante. En este contexto, Toni Morrison se plantea una explicación de los sentimientos racistas dentro de la comunidad negra— en contra de uno mismo o en contra de aquellos de tonalidad más oscura— a través de la vida de Pecola, una niña muy fea, muy negra, frágil, sistemáticamente maltratada, y, lo que es peor, alguien que ha interiorizado como natural el rechazo social y afectivo que sufre. Pecola sobrevive por medio de un sueño: poseer los ojos azules de Shirley Temple, algo que, de hacerse realidad, la convertiría sin duda en un ser monstruoso.
        La ficción está impulsada por un propósito claramente didáctico: cambiar los cánones de apreciación de la belleza por parte del negro, borrar con orgullo cualquier signo de demonización que pueda devolverle la imagen del espejo. Pero este didactismo no puede con el poderoso caudal literario de Morrison; su novela es un relato sensible y equilibrado en el que una historia trágica mantiene suficiente control para no caer en sus peligros más esperables, como sería el abuso de estereotipos o el hundimiento en la parábola; porque aun siendo Pecola depositaria de la victimización de toda una raza, en ella hay un personaje intenso, recordable como ser humano. Para que resulte así, Morrison recurre a una descripción oblicua de su protagonista a través de personajes que esquivan el maniqueísmo con eficacia: no hay brujas ni ogros perversos en esta historia sino tan sólo unos infelices que, en un estado de permanente contradicción, reproducen los modelos de conducta que han padecido a lo largo de su vida.
        Esta primera, hermosa novela de Toni morrison nos ayuda a comprender su obra posterior pero también la de otras escritoras afroamericanas más jóvenes, como Terry McMillan. En la novela de ésta, Esperando un respiro, las heroínas son independientes, desinhibidas y seductoras: han aprendido a rechazar los ojos azules de Shirley Temple. Y eso no se ha improvisado; es fruto de décadas de lucha civil, librada en varios frentes, entre ellos, el de la ficción literaria.
       
       Juan Marín. Publicado en El País / Babelia p. 8. 03/09/1994

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Este artículo pertenece a la sección "Escritores del mundo"