03/08/2009

Insultos en plan record

Hola. No, no voy a hablar de "La venganza de Don Mendo", una astracanada de Pedro Muñoz Seca, estrenada en 1918 y que, todavía hoy, conserva su gracia por su humor inocentón, expresado a base de elaborados ripios. Voy a hablar de un tema al que, inexplicablemente, se le ha dado carpetazo aunque contiene elementos (amor filial, instintos primarios y nuevas tecnologías) para convertirse en una farsa teatral moderna (eso sí, difícilmente subvencionable). Me refiero a la venganza de doña Beatriz, hijastra de don Alberto Belloch, alcalde de Zaragoza y exbiministro. Conviene recordar los hechos (ya que se han hecho tantos esfuerzos para olvidarlos): enervada por los difíciles momentos que pasó su padrastro cuando don Sebastián Contín, concejal del PP, removió lo de la compra de sillones para el Ayuntamiento a unos 3.000 euros la pieza, Doña Beatriz, que debe andar por los 25 años, al ver a su padrastro decaído y sin ganas de cenar, decidió vengarse a través de un medio muy propio de su generación, es decir, Internet. Y envió 1.500 insultos al blog del señor Contín, que, si tiene un blog, tampoco se queda atrás tecnológicamente. ¡Glups! ¡1.500 insultos! Casi nada.
        Servidor, que trata de no escribir al buen tuntún, se ha puesto a comprobar el tiempo que lleva insultar a alguien 1.500 veces. Para la prueba, he elegido el insulto "tonto", que es muy clásico y ofensivo si se dice con el tono adecuado. Decirlo 60 veces seguidas me ha costado un minuto. Por tanto, 1.500 veces ha de llevar unos 25 minutos, si se mantiene el ritmo y se respira poco. Eso si se dice "tonto", porque si se utiliza otro insulto igual de clásico, pero más largo, como "tontolcxlx-sinremedio", un poner, el tiempo exigido puede pasar de la hora. En mi investigación, he comprobado que en el pecado se lleva la penitencia: insultar tantas veces seguidas te deja una sensación incómoda, la de ser muy friki y muy rarete. Por tanto, me creo perfectamente que Beatriz Tirado (una mujer distinguida y culta) no dijera nada a su familia. Sus padres, probablemente, pensarían que si pasaba tanto tiempo en el ordenador era porque estaba consultando temas de oposiciones o contestando el correo. Pero no, ella estaba entrenándose para batir un record Guinness de insultos en la red. Preocupante afición. Quizá no tan preocupante como el botellón, pero casi. Nos vemos.
       
       *Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

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Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"