16/08/2009

Francisco Camps: la elegancia en ambulancia

Hola. A nadie le interesa ya el tema de los trajes de Francisco Camps, presidente de la Generalitat Valenciana. Ya saben, me refiero a esos trajes tan caros de los que ha sido imposible encontrar el ticket de compra. Como el señor Camps no hizo lo que hay que hacer, que es guardar los tickets por si hay que reclamar, sus enemigos aprovecharon el descuido para montarle un gran pollo, diciendo que unos empresarios un pelín facinerosos le habían regalado esos trajes a cambio de favores. La cosa se puso tan grave que parecía inminente que el señor Camps tuviera que presentarse a juicio. Pero el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana ha decidido archivar este caso y eso, claro está, ha supuesto un gran alivio para el partido Popular y, por qué no, también para muchos ciudadanos, hartos ya de que los telediarios empezaran siempre hablando de sastres.
        Pero el daño ya está hecho porque, a partir de ahora, Francisco Camps nunca podrá ser elegante. Ciertamente, lleva trajes que cuestan aproximadamente 3.000 euros, confeccionados con finas telas traídas de Florencia; en consecuencia, él tendría que ser un político admirado por su elegancia. Pero la revista "¡Hola!" publica su lista de los más elegantes de España y en ella, sólo hay sitio para toreros y aristócratas; a Camps, ni se le nombra. Miremos la lista dada a conocer por el Club de Sastres, que es más amplia, y otro chasco: entre presentadores de televisión, futbolistas y banqueros es imposible encontrar al presidente valenciano. La elegancia, dicen, no es una cuestión de corte, confección y cheque sino algo más indefinible, que forma parte de lo que llamamos estilo, que se tiene o no se tiene y que ni se compra ni se puede regalar. Para mí, lo que impide a Camps sobresalir en elegancia es la forma de pago utilizada por sus generosos amigos en la sastrería. El sastre lo declaró repetidamente: "Me pagaban los trajes con fajos de billetes de 500 euros". Uf, eso es como un lamparón en una camisa recién planchada. Y si los billetes iban sujetos con una goma elástica, ese lamparón ya no se puede quitar con ningún detergente. El dinero B (también se dice "negro"), aunque admitido y deseado en los comercios de lujo, mata cualquier asomo de estilo y, así pasa que, como canta Ariel Rot, "la elegancia ahora viaja en ambulancia". Nos vemos.
       
       * A pesar de lo escrito anteriormente, Francisco Camps ocupa el último puesto en la lista de los 50 hombres más elegantes del número de junio de 2009 de la revista GQ. Eso sí, no puedo dejar de ver mucha ironía y algo de maldad en las razones para su inclusión pues, además de hacer referencia a su posible implicación en tramas corruptas, en la revista se habla de su "infalible ojo para los trajes a medida" y de su "versión fallera de la sagrada precisión de Savile Row" (una calle de Londres famosa por sus camiserías y sastrerías.
       
        *Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

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Este artículo pertenece a la sección "Las noticias me matan"