04/10/2009

El meollo del titular

Hola. Fue en un telediario de hace pocos días cuando Ana Blanco, una presentadora de muy premiada experiencia profesional, leyó el siguiente titular: "Condenado a dos años de prisión el ex concejal del ayuntamiento de Palma de Mallorca que pagó con una tarjeta del consistorio gastos por más de 50.000 euros en clubes de alterne gay". Vamos a ver, en realidad ¿por qué ha sido condenado? ¿Por afanar dinero público o por gastarse ese dinero en clubes de alterne? ¿O quizá porque esos clubes eran de modalidad gay? No queda claro y aunque el sentido común nos dice que tiene que ser por la primera razón, ese titular se ha repetido en casi todos los medios con mínimos cambios. En un periódico castellano, por ejemplo, se dice: "Condenado el concejal burgalés del Ayuntamiento de Palma de Mallorca, etc." Vaya, vaya, o sea que el delincuente era de Burgos, fíjate.
        En un manual para periodistas, leo: "Los titulares han de ser inequívocos, concretos, accesibles para todo tipo de lectores y ajenos a cualquier tipo de sensacionalismo". El titular comentado incumple, al menos, dos de estos requisitos; siendo lo más grave su desviación hacia el amarillismo. Da igual que el ladrón se gaste lo robado en coches o en comilonas, en clubes de alterne o en obras de arte; lo verdaderamente importante es que, una vez más, un político aprovecha su poder para hacerse con dinero de los ciudadanos, dado que su sueldo le parece insuficiente. Y es en eso donde debe estar el meollo de la noticia, el mensaje claro del titular. Nos han caído encima tiempos duros y difíciles; el gobierno acaba de subir los impuestos y el personal se ha vuelto irritable, necesariamente susceptible. Sienta mal tener que oír, un día sí y otro también, casos de responsables políticos que llevan años enriqueciéndose a costa de lo que es de todos. Al menos, sería muy bonito que los medios abandonaran términos eufemísticos como "desvío de fondos", "transferencias no justificadas", "pagos por servicios no prestados" o "contabilidad opaca" y volvieran al léxico más castizo de nuestra lengua, con palabras como "robo", "atraco", "timo" o "pillaje". Volver al María Moliner de vez en cuando es muy saludable. La ley es muy lenta con ciertos chorizos pero el diccionario siempre está ahí, inmediato y asequible, llamando cada cosa por su nombre, señalando el meollo del titular. Nos vemos.
       
       *Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Las noticias me matan"