17/10/2009

Esperando a Sara Montiel

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       Si googleas Sara Montiel, salen en pantalla 230.000 referencias. Parecen muchas pero en el subconsciente farandulero de los españoles hay muchas más. Se dice que ella ha sido la única gran estrella de nuestro cine y, como es verdad, aquí hay una larga cola de gente que va a verla en el espectáculo "Sara en persona". Observo, a mi pesar, que en esta cola no hay tribus urbanas, que dan tanto color a cualquier acto. Nada, ni mods ni rockers, ni heavys ni aznarines, ni punks ni emos. En realidad, hay una sola tribu urbana, compuesta de A) señoras recién salidas de la peluquería y de B) caballeros calvetes con camisa de cuadros. Doña Coro, mi vecina jubileta deluxe, ha venido acompañada de una panda de jubiletas deluxe y, en medio, servidor, informando para ustedes. Una amiga íntima de doña Coro, que lleva el pelo blanco tirando a un extraño color malva, nos cuenta que tiene mal una rodilla y que por eso lleva bastón. Su esposo es un caballero con un audífono muy visible en la oreja izquierda y muy parlanchín. Dice que él, de las rodillas, está fenomenal.
        Yo googleo en mi mente y me aparece Sara Montiel ¡glups! vestida de monja; una monja increíble y bellísima, que mira al altar con la cara ladeada (en escorzo), pero no puedo acordarme de cómo se llamaba la cinta en la que llevaba toca. El señor del audífono dice que a Sara la juventud no la conoce y da ideas: "Bastaría con que DJ Tiesto, el mejor pinchadiscos del mundo, hiciera unas remezclas con El Relicario y os digo que arrasaría y ¡sería número 1 en Máxima FM!". Yo le replico que los jóvenes sí la conocen porque Almodovar le ha rendido varios homenajes, el último en La mala educación, en la que cantaba Quizás, quizás con esa sensualidad y esa entrega tan suyas... El caballero me mira un poco despreciativo: "Almodoovar, Almodoovar... ¡Ése es un ganapán! Pues no le falta poco para hacer una película como Pecado de Amor... Bueno, no tiene que aprender poco ese pollo..." ¡Flash! ¡Sí señor! Esa es la peli en la que Sarita salía de monja. ¿Volverá a ponerse los hábitos en el escenario? ¿Cantará el tango Uno? Uff, qué nervios. Para calmarlos, me monto un karaoke: "Si yo tuviera el corazón, el corazón que di..." Y doña Coro y su panda se unen: "...si yo pudiera, como ayer, querer sin preeesentir..." No lo hacemos tan mal, créanme.
       
       *Este artículo se ha publicado en la sección LA DULZAINA del cuadernillo especial de Fiestas del Pilar de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

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