26/10/2009

Peatones maltratados

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       Vamos a ver, seamos serios: ni el tranvía, ni la bici ni el patinete; el medio de transporte más sano, más silencioso y menos contaminante es el par de piernas de las personas. A una persona, cuando usa sus piernas para trasladarse por la calle, se le llama peatón (del francés piéter, a su vez del latín peditare). Pero ejercer de peatón está chungo últimamente porque las calles se han llenado de obstáculos sin ningún control. En un trozo de acera que recorro a diario, me tropiezo al menos con ocho pizarras desplegadas a la puerta de diversos establecimientos. Antes, estas pizarras eran exclusivas de los restaurantes pero ahora ningún comercio prescinde de ellas para anunciar ofertas, desde una peluquería hasta un herbolario o una agencia de viajes. Vamos, que los escaparates se les han quedado pequeños y eso justifica (no sé ante quién) la ocupación de medio metro de acera. Añádanse también otros obstáculos, como los dos carros de supermercado que una familia china tiene permanentemente a la puerta de su tienda de comestibles (y bebibles). A veces, veo traer los carros cargados de botellas, los vacían y los dejan junto a otro clásico okupa de las aceras, el cartel chillón que anuncia helados. Resumiendo, entre pizarras, carros y cartones a un lado y marquesinas de autobús, quioscos de lotería, farolas y alguna moto aparcada al otro, sólo queda poco más de un metro para que circulen los peatones, eso sí, compartiendo su camino con los ciclistas.
        De una manera gratuita y caprichosa, la calle somete cada vez a más tensión al ciudadano de a pie. Estoy seguro de que no hay una ordenanza municipal específica para los pizarrines invasores ni para los carros del súper abandonados, pero sí que ha de haber una general que diga: "Prohibido obstaculizar el transito por la vía pública de las personas humanas que utilicen sus piernas como transporte". Cuando estoy deprimido, pienso que los peatones estamos mal hechos; que si tuviéramos los pies adheridos a unas ruedas, se nos respetaría más. Pero otras veces, soy optimista y sueño con que en un futuro, no sé si lejano, habrá algún alcalde y algún concejal que se paseen por la calle sin prisa, con libreta y boli, apuntando todas las irregularidades y las agresiones soterradas que tienen que soportar los ciudadanos; sobre todo, los que andan.
       
       * La imagen corresponde a un cuadro del pintor turolense Juan Zurita. Ver en enlaces.
       
       **Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"