27/02/2005

Un día danés

El martes pasado, Zaragoza fue la capital de Dinamarca y este hecho sorprendente merece una crónica, ya que hay que celebrar que ha nevado. La nieve da mucha alegría a todos, menos a los que se caen, claro. Delante de mí un señor se cae de culo y yo siento inmediatamente un dolor intenso en la rabadilla. En cambio, dos adolescentes que hay al lado se parten de risa. Ese es el lado perverso de la nieve, que te convierte en protagonista involuntario de una disparatada comedia de cine mudo. Otros dos señores ayudan al que se ha caído a levantarse y los adolescentes esperan ilusionados que se caigan los tres. La nieve nos vuelve perversos a lo tonto, como los policías en las películas de Buster Keaton. El personal no para de decir: "No había visto nevar así desde que era niño". Ya estamos otra vez con lo del cambio climático... No, hombre, no. Los que hemos cambiado hemos sido nosotros, que llevamos una vida arrítmica, estresada e irracional, y el clima no ha hecho otra cosa que adaptarse a esta existencia desordenada. Es decir, somos unos espabilados: nos hemos vuelto locos y encima queremos que el clima siga cuerdo, manteniendo a rajatabla los viejos ritos de las 4 estaciones. Pues no, los inviernos ya no traen nieve y, a veces, ni frío. Pero esta nostalgia de la nieve es muy antigua.
       A mediados del siglo XV, el infame bandido y ladrón, y extraordinario poeta, François Villon se preguntaba en una balada de su "Testamento": "¿Pero dónde están las nieves de antaño?" Lo que me hace pensar que la nieve siempre ha estado asociada al tiempo en que estábamos lejos de ser adultos. Yo mismo no he resistido la tentación de hacer una bola de nieve, pero, como me he hecho mayor, ya no tengo a quién tirársela. A los niños, al contrario que a mi, les sobran los blancos. Una bola pasa veloz a dos centímetros de mi oreja derecha y se estrella, certera, en la oreja de otro. En esta ciudad, que ha sido Copenhague por un día, recuerdo que hace bastante tiempo, yo tiraba las bolas igual de bien. Vale, nos vemos.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"