08/02/2004

Encuentro secreto

Hola. Ninguna mesa libre en este café de la calle Alfonso, abarrotado de familias con niños o sin niños, señoras con marido o sin marido, novios con piso o sin piso. Una camarera ecuatoriana me trae una caña y me deja una nota junto al ticket. La nota dice: "Tenga cuidado, señor. Se ha sentado al lado de los jefes de una peligrosa banda ucraniana". Miro de reojo a los tres pavos rubios, impecablemente vestidos de gris oscuro. Esperan a un cuarto pavo, que tarda. A mí el peligro me atrae, para qué vamos a negarlo. Entre ver por enésima vez "El padrino II" y beber cerveza junto a tres mafiosos sin escrúpulos en vivo y en directo, no lo dudo, de aquí no me mueve nadie. Bueno, ya era hora, llega el otro pavo, que da la mano a los tres hombres de gris y se sienta. Se trata de un señor bajito, con un gran bigote y que habla con un acento catalán muy marcado. El del bigote saca un mapa de España y lo despliega en la mesa. No para de hablar. Consigo oír algo como "Ustedes no robar coches de lujo en Cataluña, ¿está claro?" El caballero catalán se esfuerza mucho para que los otros le entiendan y habla estilo sioux: "Ustedes mirar el mapa y no robar coches grandes en Lérida. Ustedes robar Mercedes y Volvos en Huesca pero en Lérida, no". "¿Y ordenadores?", pregunta el que tiene más cara de malo de los ucranianos, "¿Nosotros poder robar ordenadores en Barcelona?" El señor catalán se está poniendo nervioso y se afloja el nudo de la corbata. No le entienden y no para de señalar en el mapa: "Hasta aquí llega Cataluña: no robar nada. Aquí empieza Aragón: poder robar todo, coches, microondas, teles... ¿comprender?" Los malos asienten con la cabeza. Me doy cuenta de que en una mesa al fondo hay un pollo haciéndoles fotos sin parar con un móvil multiusos. Para mi que es un espía, tiene la pinta. De repente, irrumpen en el local mogollón de policías repartiendo caña a gogó. Todo el personal sale disparado a la calle. Pero los polis van y detienen a uno. ¿A quién? No se lo van a creer... A mí.

Inexplicablemente, en la redacción del periódico, se suprimieron las dos últimas palabras: A MI, que daban unfinal coherente a la historia. La difusión de una entrevista secreta entre Carod Rovira, líder de ERC, y miembros de ETA a fin de negociar que los terroristas no atentaran en Cataluña motivó este artículo, intencionadamente escrito en tono de farsa.

Este artículo pertenece a la sección "Las noticias me matan"